El radar de los Pirineos que es una pesadilla para los franceses: más de 32.000 multas

Está en los Pirineos catalanes y es uno de los radares más prolíficos de España
El radar de los Pirineos que es una pesadilla para los franceses más de 32.000 multas / Vía InfoJonquera
El radar de los Pirineos que es una pesadilla para los franceses más de 32.000 multas / Vía InfoJonquera

A apenas unos kilómetros de la frontera con Francia, en un pequeño municipio catalán, se ha instalado el radar más temido por los conductores galos. Su ubicación estratégica y el volumen de tráfico han convertido a este dispositivo en una auténtica máquina de sancionar, desatando el malestar tanto entre los visitantes como entre los propios vecinos de la zona.  

UN RADAR CERCA DE LA FRONTERA QUE DISPARA MULTAS COMO NINGUNO

Ubicado en La Junquera, un pueblo de poco más de 3.000 habitantes en Girona, el radar está instalado en un tramo de la carretera N-II limitado a 60 km/h, justo frente al centro comercial Gran Jonquera. Se trata de un enclave clave para el tránsito entre España y Francia, donde miles de franceses cruzan a diario para aprovechar precios más bajos en gasolina y productos de consumo. Desde su entrada en funcionamiento en octubre, se han emitido más de 50.000 sanciones, con una media de casi 450 multas al día, lo que lo convierte en el radar más activo de Cataluña.

El dispositivo no solo ha batido récords en volumen de multas, sino que también ha sorprendido por el perfil de los infractores: el 64% de las sanciones corresponde a vehículos con matrícula francesa, según datos del organismo público XALOC, responsable de gestionar estas infracciones.

LOS FRANCESES, PRINCIPALES AFECTADOS… Y PRINCIPALES IMPAGADORES

De las más de 50.000 multas emitidas, al menos 32.350 han recaído en conductores franceses. El problema surge cuando se intenta ejecutar el cobro. Más del 50% de estas sanciones no han sido abonadas, lo que representa una importante pérdida de ingresos para la administración local.

Aunque la normativa europea permite el envío de las multas a los infractores residentes en otros países de la UE, el proceso de cobro queda en manos de las autoridades del país de origen, en este caso, las francesas. En la práctica, esto se traduce en que muchas multas quedan en el limbo, sin posibilidad de ejecutarse si no hay colaboración activa desde el otro lado de la frontera.

INDIGNACIÓN VECINAL POR UNA MEDIDA QUE PARECE MÁS RECAUDATORIA QUE PREVENTIVA

La instalación del radar también ha provocado malestar entre los residentes de La Junquera. Muchos aseguran que las sanciones no se ajustan a la realidad del tráfico, y critican que se haya instalado en un punto donde no existe un alto índice de siniestralidad. En los últimos seis años, apenas se han registrado 19 accidentes con 29 heridos y ninguna víctima mortal en el tramo controlado. A pesar de ello, hay familias locales que han acumulado decenas de sanciones, algunas con más de 40 multas en cuestión de semanas, muchas de ellas recibidas fuera del plazo para beneficiarse del pago reducido.

La situación ha generado colapsos en las oficinas de Correos, con avisos que llegan tarde o se extravían, dejando a los vecinos sin posibilidad de defenderse o acogerse a descuentos por pronto pago.

Este radar, más que una herramienta de seguridad vial, se ha convertido en un auténtico símbolo del debate entre control de velocidad y afán recaudatorio. Mientras tanto, miles de conductores franceses siguen cayendo en su trampa, y muchos vecinos reclaman una revisión urgente de su ubicación y funcionamiento.

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