Ni Loarre ni Bellver: el castillo de España del pueblo maldito por el Vaticano que será reconstruido
Nada de “parches”: este castillo necesita un diagnóstico a fondo. La licitación abre la puerta a un proyecto integral con arqueología, georradar y planos digitales para frenar daños, asegurar murallas y preparar su puesta en valor.
Este castillo no necesita una mano de pintura: necesita una intervención de las que empiezan con linterna, planos y lupa. Y ese primer paso ya está sobre la mesa. El Gobierno de Aragón ha sacado a licitación la redacción del proyecto básico y de ejecución para una restauración integral del conjunto fortificado, en la provincia de Zaragoza, con un presupuesto de 61.084 euros (IVA incluido).
La clave: no es todavía la obra “grande”, pero sí el documento que decidirá cómo se hace, por dónde se empieza y qué se toca (y qué no) para que la fortaleza deje de vivir con el riesgo de derrumbes y desprendimientos. Se trata del Castillo de Trasmoz, ubicado en un municipio misterioso y con mucha historia.
Trasmoz no es un pueblo cualquiera: carga con la etiqueta de “maldito” desde hace siglos. La tradición popular sostiene que fue excomulgado y que esa condena nunca llegó a levantarse, alimentando historias de brujas, rituales y noches sin paz al abrigo de su castillo. Entre mito y memoria, la leyenda sigue viva hoy.
Fechas y tiempos (lo que interesa si vas a seguir el tema)
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Plazo para presentar ofertas: hasta el 9 de febrero, a las 15:00 horas.
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Tiempo de ejecución del contrato: tres meses desde la adjudicación.
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Incluye también el estudio de seguridad y salud de las futuras obras.
Un equipo “de cuatro ojos”: arquitectura, arqueología, digital y arte
Aquí no vale ir con una sola mirada. El pliego exige un equipo multidisciplinar mínimo y con perfiles muy concretos:
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Arquitecto (requisito indispensable para el responsable del contrato).
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Un arquitecto con 5 años de experiencia como jefe de equipo.
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Arqueólogo con experiencia dirigiendo intervenciones en Bienes de Interés Cultural.
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Técnico de digitalización de inmuebles.
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Historiador del arte.
La idea es clara: si el castillo cuenta siglos, el proyecto tiene que entenderlos… y traducirlos a soluciones de hoy sin cargarse su autenticidad.
Por qué se actúa ahora: el castillo “habla” en forma de daños
Trasmoz está declarado Bien de Interés Cultural desde 2006, pero el paso del tiempo y el clima llevan ventaja. El diagnóstico tendrá que poner negro sobre blanco problemas que ya se ven (y otros que no):
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Erosión por agua y viento en lienzos de muralla.
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Fisuras estructurales en torres.
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Colonización biológica en materiales pétreos.
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Pérdida de elementos originales (almenas, merlones, parapetos).
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Y un punto muy “Discover”: no todo es piedra. También hay carencias de accesibilidad, señalización e iluminación que limitan su uso turístico y educativo.
El castillo pasará por “escáner”
La licitación no se queda en redactar un PDF bonito. El proyecto deberá incluir trabajo técnico real:
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Estudios previos y análisis de materiales.
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Catas.
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Georradar para conocer el terreno.
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Digitalización del recinto y levantamiento de planos.
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Un mapa completo de daños (el “parte médico” del monumento).
Con todo eso, se definirán propuestas de intervención para murallas y torres, el recinto interior y la señalética, siguiendo criterios que buscan evitar chapuzas: autenticidad, rigor histórico, reversibilidad, mínimo mantenimiento y durabilidad.