Sánchez se enfrenta al pleno más complicado de la legislatura y sus socios tendrán la última palabra

El presidente del Gobierno central va a anunciar un paquete de medidas para luchas contra la corrupción
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Congreso de los Diputados./EP
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Congreso de los Diputados./EP

9 de julio es la fecha marcada en el calendario por el Gobierno. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se enfrenta a uno de los momentos más duros de la legislatura. Con el que fue el número dos del PSOE, Santos Cerdán, entre rejas, y con José Luis Ábalos, al borde de la condena, la coalición de Gobierno puede tener las horas contadas, pero ese manual de resistencia de Sánchez puede venir de la mano de un paquete de medidas en lucha contra la corrupción.

Varias semanas ha tardado el presidente en elaborar esa batería de medidas contra la corrupción. Este miércoles en sede parlamentaria se someterá al control parlamentario con sus socios de Gobierno apuntando al PSOE con el dedo. Fuentes de Moncloa señalan que empresas, partidos y organismos del Estado serán los protagonistas a los que irán dirigidas estas medidas.

Se espera un pleno intenso y largo en el que la oposición va a jugar un papel fundamental. Algunos socios de gobierno de Pedro Sánchez, como los comunes, consideran que la comparecencia del presidente del Gobierno este miércoles en el Congreso podría ser el preludio de una cuestión de confianza formal. Mientras tanto, otros diputados del grupo parlamentario Sumar no descartan ningún escenario. Desde Moncloa, sin embargo, rechazan por ahora esa posibilidad.

Gerardo Pisarello, diputado de Sumar y miembro de los comunes —partido que forma parte del Ejecutivo de coalición—, ha declarado que la intervención de Sánchez servirá para que la ciudadanía determine si puede seguir confiando en el presidente y en su capacidad para gestionar la “crítica situación” que atraviesa el PSOE tras el caso Cerdán. Pisarello señaló que, desde esa perspectiva, la comparecencia podría ser vista como la antesala de una cuestión de confianza.

El diputado expresó su esperanza de que Sánchez esté a la altura, y actúe con valentía y determinación, ya que de no hacerlo —advirtió— el PSOE corre el riesgo de comprometer la viabilidad de la legislatura y fortalecer a las derechas más radicalizadas.

La posibilidad de exigir a Sánchez que se someta a una cuestión de confianza comienza a ganar terreno entre sus socios de gobierno e investidura. Coalición Canaria ya ha anunciado que lo planteará formalmente durante la comparecencia de este miércoles.

No obstante, la mayoría de los aliados prefieren esperar a escuchar al presidente antes de tomar una posición definitiva, aunque el malestar es evidente. En esta línea, fuentes del PNV han señalado a EFE que, por ahora, optan por observar antes de abrir “alguna de las distintas carpetas”.

Por su parte, Alberto Ibáñez, diputado de Sumar por Compromís, afirmó que muchos socios consideran que la confianza en el Ejecutivo “está agotada” y advirtió que Sánchez “no debería jugar con fuego” en su intervención.

Àgueda Micó, también de Compromís pero recientemente incorporada al grupo mixto tras dejar Sumar, ha exigido medidas claras y valientes por parte del presidente. Además, dejó abierta la puerta a solicitar una cuestión de confianza más adelante, para verificar que se cumplen los compromisos anunciados.

En una postura distinta, la líder de Podemos, Ione Belarra, también en el grupo mixto, ha descartado una cuestión de confianza. A su juicio, la solución pasa por construir una alternativa al bipartidismo

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