Sánchez estudia llevar soldados a Ucrania y plantea evitar ir al Congreso por “interés nacional”
El Gobierno sondeará a los grupos sobre una posible misión de paz en Ucrania tras un acuerdo con Rusia, mientras no descarta eludir el aval del Congreso alegando interés nacional.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, iniciará desde este lunes una ronda de contactos con los grupos parlamentarios del Congreso —con la excepción de Vox— para explorar su posición ante una eventual participación de España en una operación de mantenimiento de la paz en Ucrania, una vez que exista un acuerdo entre Kiev y Moscú. El Ejecutivo, no obstante, no descarta eludir la autorización previa de las Cortes si considera que la misión está directamente vinculada al interés nacional.
El anuncio se produce tras la reunión de la Coalición de Voluntarios celebrada en París, en la que 35 países aliados analizaron la posibilidad de conformar una fuerza multinacional sobre el terreno, con liderazgo de Francia y Reino Unido, como mecanismo para supervisar un eventual acuerdo de paz.
El marco legal y el debate sobre la autorización parlamentaria
La Ley Orgánica de Defensa Nacional establece que el Congreso debe autorizar las misiones militares en el exterior. Sin embargo, fuentes del Ministerio de Defensa subrayan que la norma contempla una excepción: la autorización parlamentaria se exige para operaciones que no estén directamente relacionadas con la defensa de España o con el interés nacional. Sobre esa base, el Ejecutivo sostiene que podría justificar un despliegue sin someterlo a votación si se encuadra en ese supuesto.
En cualquier caso, el Gobierno insiste en que aún es pronto para plantear formalmente la solicitud de autorización, dado que no existe un acuerdo de paz y la idea de un despliegue en territorio ucraniano se encuentra en una fase embrionaria.
Reticencias entre los socios y la incógnita del PP
La posibilidad de enviar tropas no despierta, por ahora, un respaldo claro en el Parlamento. Podemos ya ha expresado su rechazo, y otros socios de la mayoría, como BNG y Bildu, muestran recelos. Ante este escenario, el Gobierno se vería obligado a mirar al PP para recabar apoyos suficientes, aunque los populares no han aclarado aún cuál sería su posición. El Ejecutivo ha trasladado que le gustaría contar con su respaldo llegado el momento.
Bajo paraguas internacional y tras un acuerdo de paz
El Gobierno subraya que cualquier misión española se activaría únicamente tras la firma de un acuerdo de paz entre Ucrania y Rusia, y que debería operar bajo el paraguas de la OTAN, la Unión Europea o Naciones Unidas. El contenido de ese eventual acuerdo sería clave para definir los términos de la operación y los límites de la contribución de cada país.
Pese a que ambas partes han señalado avances en las negociaciones, persisten incógnitas de fondo, especialmente en relación con las cesiones territoriales y las garantías de seguridad.
La posición de Defensa
La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha insistido en que cualquier decisión dependerá de la existencia de un acuerdo. Tras el reciente ataque ruso con un misil balístico contra Leópolis, Robles afirmó que España participaría, llegado el caso, en misiones de mantenimiento de la paz y no de combate, y advirtió de que el presidente ruso, Vladimir Putin, “está haciendo todo lo posible para que no llegue” un pacto definitivo.
Con este movimiento, el Gobierno abre un debate político y jurídico de calado sobre el papel de España en la posguerra de Ucrania, en un contexto internacional marcado por la cautela y la falta de consensos claros dentro del propio Parlamento.