Sara Aagesen sustituirá a Teresa Ribera como vicepresidenta tercera y ministra de Transición Ecológica

Sara Aagesen asumió la Secretaría de Estado de Energía en enero de 2020, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar este cargo y destacando por su perfil técnico
La nueva ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen, junto con Teresa Ribera
La nueva ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen, junto con Teresa Ribera

La actual secretaria de Estado de Energía, Sara Aagesen, asumirá el cargo de ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, en sustitución de la vicepresidenta tercera del Gobierno, Teresa Ribera, según ha adelantado La Vanguardia.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha elegido a Aagesen como la nueva titular de Transición Ecológica tras desbloquearse el nombramiento de Ribera como vicepresidenta ejecutiva y comisaria de Competencia en la Comisión Europea.

Sara Aagesen asumió la Secretaría de Estado de Energía en enero de 2020, a propuesta de Teresa Ribera, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar este cargo y destacando por su perfil técnico. Desde entonces, ha sido la principal interlocutora entre el sector energético y el Gobierno. Apenas dos meses después de su nombramiento, enfrentó los retos de la pandemia, la posterior crisis de precios, la invasión de Rusia a Ucrania y el desplome de la demanda.

Entre sus logros más destacados están su participación en la consecución de la 'excepción ibérica', la elaboración del Plan General de Residuos Radiactivos y diversas hojas de ruta sobre autoconsumo, almacenamiento energético, hidrógeno renovable y energías marinas. Además, ha liderado el reparto de una parte significativa de las ayudas de los fondos europeos.

Durante meses, muchos nombres sonaron como posibles candidatos, pero finalmente el sector logró su objetivo: Aagesen era considerada la candidata ideal, por su experiencia y perfil técnico, similar al de su predecesora, Teresa Ribera.

Sin embargo, su tarea no será sencilla. Ribera, una de las figuras más visibles y carismáticas del Gobierno desde 2018, deja un vacío difícil de llenar. El presidente Sánchez tuvo que decidir entre un perfil político, capaz de lidiar con las tensiones del Congreso, y uno técnico, enfocado en cumplir con los objetivos climáticos para 2030.

Aagesen deberá enfrentarse a varios desafíos inmediatos. Uno de los más urgentes será calmar las tensiones en el sector energético, reavivadas tras la decisión del Ejecutivo de prolongar el impuesto extraordinario a las energéticas. Aunque en principio el gravamen se había pactado con Junts y PNV para no afectar a las empresas comprometidas con la inversión en descarbonización, un acuerdo posterior con ERC, Bildu y BNG ha prorrogado el impuesto, lo que ha generado malestar en el sector.

En un comunicado histórico, compañías como Iberdrola, Endesa, Naturgy, Repsol, BP, EDP y TotalEnergies han advertido al Gobierno del riesgo que esta medida supone para inversiones estratégicas, valoradas en 30.000 millones de euros en los próximos tres años.

Aagesen también tendrá que garantizar el cumplimiento de los ambiciosos objetivos del PNIEC, un reto crucial para consolidar la transición energética en España.

Teresa Ribera ha sido una de las caras más visibles y reconocidas del Gobierno desde 2018. Conocida por su compromiso con el ecologismo y las energías renovables, eliminó el polémico impuesto al sol en sus primeros días de mandato y lideró hitos como: La aprobación de la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, la implementación de la 'excepción ibérica' para contener los precios energéticos, la transformación del sistema energético hacia un modelo basado en renovables.

Ribera, crítica con la energía nuclear y los combustibles fósiles, también fue una figura clave en Bruselas, donde trabajó en la reforma del mercado mayorista eléctrico europeo. Bajo su mandato, España asumió un papel protagonista en la lucha contra el cambio climático, aunque no sin tensiones. Su relación con las empresas energéticas fue complicada, debido a medidas como el impuesto extraordinario al sector y las reformas del mercado eléctrico.

Su legado, no obstante, consolida a España como un referente en transición energética, y su paso a la Comisión Europea refuerza su proyección internacional.

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