La desesperación y el caos reinan en Valencia una semana después de la gran DANA

La mala gestión y la falta de previsión han acarreado más de 200 muertos e innumerables desaparecidos en el sur de Valencia.
Varias personas limpian los estragos ocasionados por la DANA. / Jorge Gil - Europa Press
Varias personas limpian los estragos ocasionados por la DANA. / Jorge Gil - Europa Press

Cuando se cumple una semana de la DANA, la mayor catástrofe natural de Europa del siglo, en Valencia sigue reinando el caos y la desesperación. La falta de previsión y una dudosa gestión de los acontecimientos sucedidos el pasado martes han tenido como consecuencia más de 200 muertos e incontables desaparecidos

La crecida de ramblas y rieras tras la DANA devastó decenas de municipios donde apenas se registraron precipitaciones. Tal y como muchos vecinos han relatado en redes sociales o a los distintos medios de comunicación, las inundaciones les pillaron por sorpresa. Por un lado porque las distintas autoridades no alcanzaron a prever la gravedad de los hechos y no alertaron a la población. Por otro lado, el hecho de que no estuviera lloviendo en la tarde-noche del pasado martes fue clave para que la tragedia no se pudiera evitar.

El miércoles, España se despertaba con la peor de las noticias, ilustradas con imágenes y vídeos que corrieron como la pólvora en los teléfonos móviles de todo el país. El agua arrasaba con todo a su paso en localidades como Paiporta, Catarroja, Chiva o Torrent, entre otras poblaciones de l’Horta Sud, en el área metropolitana de Valencia.

Los expertos apuntan a dos asuntos clave en esta catástrofe: el caudal insólito en la rambla del Poyo y el efecto embudo. Como dato, en Chiva cayeron 491 litros por metro cuadrado de precipitaciones. 

SE DECONOCE EL NÚMERO DE VÍCTIMAS

Una semana después de lo sucedido, el conteo de víctimas mortales se ha estancado en las 218 personas. Pero lo cierto es que los equipos de emergencias no han pasado todavía por todas las localidades afectadas y se prevé que la cifra aumente. Los desaparecidos los incontables y todavía quedan garajes y sótanos anegados a los que no se ha accedido.

Entre la desesperación y el caos, la llegada de voluntarios de toda España está siendo clave para acelerar las labores en la zona cero. A través de distintas organizaciones, Valencia ha recibido toneladas de comida y productos de higiene, así como material necesario para limpiar las calles, que ahora son un mar de barro.

 

Mientras tanto, las distintas autoridades tratan de eludir responsabilidades. En una de sus últimas apariciones, el presidente de la Comunidad Valenciana, Carlos Mazón, indicaba que la Confederación Hidrográfica del Júcar (organismo perteneciente al Gobierno Central de Sánchez) activó y desactivó la alerta aquel fatídico martes 29 de octubre. Hecho que la CHJ niega.

Por su parte, el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, insiste en que se proclame el estado de emergencia nacional, lo que quitaría el mando al también popular Mazón. 

El malestar del pueblo con las distintas autoridades se hizo más que patente en una, para muchos, desafortunada visita a la zona cero. La comitiva, formada por Sánchez, Mazón y los reyes Felipe y Letizia, llegó a Paiporta el domingo. Como era de esperar, no fueron bien recibidos, ya que llegaban antes que la ayuda. Al grito de "asesinos", los allí presentes lanzaron barro e incluso llegaron a golpear al presidente del Gobierno con un palo. 

Desde este lunes, Bomberos no solo de la Comunidad Valenciana sino de otros puntos de España, así como la UME por fin han sido autorizados para acudir a las zonas afectadas. Se suma así a las decenas de vecinos que, con sus propios medios, empezaron a limpiar las calles, tanto de objetos como de cadáveres. Sin preparación, ni física ni psicológica, y con la desesperación de no recibir ayuda cuando más lo necesitaban. 

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