La siniestralidad agraria por tormentas o sequía cae un 55 % en el primer semestre

Hasta ahora, aproximadamente 69.000 hectáreas de diversos cultivos han sido perjudicadas por las inclemencias meteorológicas, con un valor de 323 millones de euros.

Más de un millón de hectáreas del campo español han sido afectadas por tormentas, sequías y heladas, incluyendo la comunidad de Aragón, en la primera mitad del año. Sin embargo, esta cifra es un 55% menor en comparación con el mismo período del año pasado.

La Agrupación Española de Entidades Aseguradoras de los Seguros Agrarios Combinados, Agroseguro, ha reportado que 1.087.579 hectáreas han sufrido daños por condiciones meteorológicas adversas durante los primeros seis meses del año, frente a las 2.454.607 hectáreas del mismo período en 2023.

Aunque los agricultores y ganaderos han reportado daños en 800.097 hectáreas, apenas un 6% menos que el año anterior, las compensaciones aprobadas han disminuido considerablemente.

En total, las indemnizaciones gestionadas por Agroseguro ascienden a 402,22 millones de euros, lo que representa una reducción del 47% en comparación con los 772,6 millones de euros del primer semestre del año pasado.

La principal variación entre estos dos períodos se encuentra en la siniestralidad de los cultivos, mientras que las líneas de ganadería presentan cifras más estables.

Hasta ahora, aproximadamente 69.000 hectáreas de diversos cultivos han sido perjudicadas por las inclemencias meteorológicas, con un valor de 323 millones de euros. En contraste, al 30 de junio de 2023, casi 115.000 hectáreas habían sido afectadas, con un valor superior al doble, alcanzando los 687 millones de euros.

EVOLUCIÓN DE LOS DAÑOS EN EL CAMPO EN ESPAÑA

El informe de Agroseguro destaca un inicio de año sin siniestros significativos, aunque algunas tormentas afectaron a los cultivos invernales durante las primeras semanas del año debido a la entrada de varias borrascas consecutivas.

Febrero se caracterizó por una estabilidad atmosférica, sin eventos climáticos adversos relevantes, resultando ser un mes "más cálido y húmedo de lo habitual". Sin embargo, el viento fuerte en el litoral mediterráneo causó daños en los cítricos de la Comunidad Valenciana y Murcia, áreas ya afectadas por las borrascas del mes anterior.

En marzo, España fue impactada por varias borrascas, destacando "Mónica" y "Nelson", que trajeron abundantes lluvias y nevadas en zonas altas, en ocasiones acompañadas de granizo. Esta inestabilidad atmosférica afectó negativamente a los frutales, provocando un "deficiente cuajado" que resultará en una "menor productividad".

Abril, considerado un mes "muy seco", experimentó una caída puntual de las temperaturas el día 19, causando daños moderados por helada en los viñedos de Rioja Alta y Rioja Alavesa. Además, una masa de aire ártico provocó heladas en amplias zonas de Castilla y León y Castilla-La Mancha a finales de mes.

Mayo estuvo marcado por la variabilidad atmosférica, con fluctuaciones térmicas y escasez de lluvias, salvo en la cornisa cantábrica, el noroeste y la meseta norte. Las heladas afectaron nuevamente a las principales zonas vitivinícolas de Castilla y León y Castilla-La Mancha. Además, las lluvias dañaron las cerezas cercanas a la recolección y la sequía afectó significativamente la producción de cereales y leguminosas.

En junio, las condiciones meteorológicas fueron húmedas e inestables, con periodos de intenso calor seguidos de fuertes lluvias y tormentas con granizo, provocando una alta siniestralidad en diversos cultivos en desarrollo y recolección. Los cultivos de ajo en Castilla-La Mancha y otras hortalizas también sufrieron daños debido a la persistente y torrencial lluvia. Las tormentas, el granizo y la sequía resultaron en una alta siniestralidad en cereales de invierno y leguminosas en Cataluña, Aragón y Castilla-La Mancha.