Susana Díaz dice del adelanto electoral en Aragón lo que no quiere oir Azcón ni Alegría: “El tacticismo está..."
La senadora socialista advierte del desgaste político del cálculo electoral y alerta del avance de la ultraderecha mientras voces del PP defienden que adelantar las elecciones “ha merecido la pena”.
La noche electoral aragonesa ha dejado más que un reparto de poder: ha abierto un debate político de fondo sobre la utilidad del adelanto electoral y el rumbo de los grandes partidos. Y en ese debate, una de las voces más contundentes ha sido la de la senadora socialista y expresidenta andaluza Susana Díaz, que ha cargado contra lo que define como una política dominada por el cálculo estratégico.
“Siempre acabamos en un tacticismo que resulta muy trilero”, afirma Díaz, en una crítica directa a una forma de hacer política que, a su juicio, prioriza la ocupación del poder sobre la gestión real. Su reflexión no se limita a Aragón, sino que conecta con una tendencia que, según advierte, se está repitiendo en distintos territorios.
Para Díaz, el problema de fondo es conceptual: “Gobernar es mucho más que ocupar el espacio en un Gobierno, es transformar la vida de la gente”. En esa línea, cuestiona abiertamente la decisión de adelantar los comicios en Aragón. Considera que la comunidad tenía todavía recorrido legislativo y que la convocatoria electoral ha generado un desgaste político transversal. “En una comunidad autónoma que tenía dos años por delante de legislatura se ha accedido a un carrusel de elecciones para desgastar al Gobierno y esto ha castigado tanto al PP como al PSOE”, sostiene.
Su análisis apunta a un desgaste compartido del bipartidismo tradicional, pero con un efecto colateral que considera especialmente preocupante: el crecimiento de la ultraderecha. “Mientras sigamos con este fariseísmo trilero seguirá galopando la ultraderecha y castigándonos a los españoles”, advierte.
La senadora socialista también introduce una autocrítica interna y lanza un mensaje hacia su propio espacio político. Considera imprescindible recuperar el debate interno y la cultura de partido como espacio plural. “Tenemos que hacer autocrítica, recuperar el diálogo interno, recuperar el partido como un espacio de encuentro y que se escuche a quien piensa diferente”, defiende.
Su intervención llega en un contexto en el que desde el PP se intenta proyectar una lectura positiva del resultado. Es el caso de Jon Echeverría, interventor popular de 21 años, que considera que adelantar elecciones “ha merecido la pena” y que el resultado es “bueno para Jorge Azcón”. Para Díaz, sin embargo, el debate no debe centrarse solo en la aritmética parlamentaria, sino en la calidad de la política y en la percepción ciudadana.
“La gente no quiere oír eso”, insiste, en referencia al exceso de cálculo político y estrategia electoral. Su advertencia apunta directamente al clima político general: cuando la política se percibe como un juego táctico, aumenta la desafección y se facilita el crecimiento de opciones más radicales.
Más allá del caso aragonés, Susana Díaz sitúa estas elecciones como un síntoma de un problema mayor: la distancia creciente entre la política institucional y las preocupaciones reales de los ciudadanos. Y deja una idea de fondo que atraviesa todo su análisis: si los partidos no corrigen el rumbo, el desgaste no será solo electoral, sino estructural para el sistema político.
Aragón, en ese sentido, no sería una excepción, sino un aviso. Un recordatorio de que las elecciones no solo se ganan o se pierden en escaños, sino también en credibilidad. Y, según Díaz, esa batalla está todavía abierta.