Jorge Mas solo ha asistido a 9 de los 255 partidos del Real Zaragoza y ni una palabra desde septiembre

Jorge Mas no pisa Zaragoza desde el partido ante el Valladolid en septiembre y ni siquiera intervino por videoconferencia en la última Junta General de Accionistas
Jorge Mas en La Romareda / Marcos Cebrián para HOY ARAGÓN
Jorge Mas en La Romareda / Marcos Cebrián para HOY ARAGÓN

Jorge Mas, el máximo dirigente del Real Zaragoza lleva meses ausente de la capital aragonesa. Su última visita data del pasado septiembre, cuando el club recibió al Real Valladolid en el Ibercaja Estadio.

Desde entonces, nada. Ni una comparecencia pública, ni un mensaje de respaldo a la afición, ni siquiera una intervención por videoconferencia en la Junta General de Accionistas. Y mientras el equipo se hunde en el último puesto de Segunda División con el descenso a Primera RFEF como horizonte cada vez más real, el presidente sigue en Miami.

El dato que resume esa relación es demoledor: Jorge Mas solo ha presenciado 9 de los 255 partidos disputados por el Real Zaragoza desde que la sociedad Real Z LLC tomó el control del club. Una cifra que no necesita demasiado comentario.

El cumpleaños que indignó al zaragocismo

La desconexión entre Jorge Mas y el Real Zaragoza quedó retratada de forma involuntaria en el día de ayer. El Inter Miami, el club de la MLS del que Mas es propietario mayoritario, publicó en su cuenta oficial de X una felicitación de cumpleaños para su máximo dirigente.

El mensaje era rutinario: "Hoy celebramos el cumpleaños de nuestro manager propietario Jorge Mas. ¡Le deseamos un muy feliz cumpleaños!". Lo que no era rutinario era el momento: la publicación coincidió con una de las derrotas más dolorosas del Real Zaragoza en los últimos años.

La reacción de la afición blanquilla fue inmediata. La cuenta del Inter Miami se llenó de comentarios críticos con la gestión de Mas en Zaragoza, algo que ya viene ocurriendo de forma recurrente en cada publicación del club estadounidense. Una imagen que ilustra bien la paradoja que vive el zaragocismo: su presidente celebra cumpleaños rodeado de aficionados americanos mientras los blanquillos gritan su malestar en el Ibercaja.

Un presidente de perfil bajo en el lugar equivocado

La ausencia de Jorge Mas no es nueva, pero su impacto se multiplica cuando el club atraviesa la crisis más grave de su historia reciente. En momentos así, la presencia institucional no es un capricho ni un gesto vacío. Es una señal de implicación, de respeto hacia la afición y de compromiso con un proyecto que está fallando estrepitosamente sobre el césped.

Desde septiembre, el Real Zaragoza ha perdido partidos, ha visto cómo su entrenador era destituido, ha leído pancartas de sus aficionados con "Mas Go Home" en el Ibercaja Estadio y ya se ve una pancarta del Colectivo 1932 colgaba en la fachada de sus oficinas con el mensaje "Sois la mayor vergüenza de esta ciudad". En todo ese tiempo, desde Miami no ha llegado ni una palabra.

La Junta General de Accionistas fue quizá el momento más llamativo de esa ausencia. Un acto institucional de primer orden en el que el máximo dirigente del club ni siquiera se conectó por videoconferencia. Una decisión difícil de entender y aún más difícil de justificar ante una afición que lleva meses pidiendo explicaciones.

Dos realidades para un mismo propietario

El contraste entre la gestión de Jorge Mas en Miami y su papel en Zaragoza no puede ser más pronunciado. En la MLS, Mas es propietario mayoritario del Inter de Miami, uno de los clubes con mayor proyección del fútbol norteamericano, con Lionel Messi como emblema y una visibilidad global que no para de crecer. Su implicación allí es total y visible.

En Zaragoza, en cambio, su posición accionarial no es mayoritaria dentro de Real Z LLC, aunque ostenta la presidencia del club. Esa diferencia de peso económico real puede explicar en parte su menor implicación, pero no justifica el silencio absoluto ni la ausencia en los momentos más críticos de la institución.

La percepción que ha calado en buena parte de la sociedad aragonesa sobre la actual propiedad del Real Zaragoza tiene varios adjetivos: desarraigada, distante, desinteresada. Una dirección que ha gestionado bien las cuentas pero que ha fallado en todo lo que tiene que ver con el proyecto deportivo y con la conexión emocional con el club y su entorno.

La Nueva Romareda, prevista para 2027, era el gran argumento para sostener la paciencia. Pero con el equipo al borde del abismo, ese argumento ha perdido buena parte de su fuerza. Un estadio nuevo en Primera RFEF es un escenario que nadie en Zaragoza quiere imaginar. Y el presidente del club, mientras tanto, en Miami.

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