Lalo Arantegui y JIM, los recambios del Real Zaragoza: ¿llegan para salvar la categoría o para preparar la Primera RFEF?
El Real Zaragoza tiene dos nombres para intentar salir del pozo. O, al menos, para gestionar la caída con menos daño. Lalo Arantegui como nuevo responsable del área deportiva y JIM como entrenador son los perfiles que la dirección del club, impulsada por Juan Forcén, ha puesto sobre la mesa para afrontar lo que viene. Lo que viene, a día de hoy, tiene más pinta de Primera RFEF que de permanencia en Segunda División. El equipo es último con 24 puntos, a seis de la salvación y con 14 jornadas por delante. Una sola victoria en los últimos doce partidos. Los números no mienten.
La pregunta que sobrevuela el Ibercaja este domingo es inevitable: ¿llegan Arantegui y JIM para salvar la categoría o para preparar al club para la tercera división del fútbol español? La respuesta honesta, a la vista de la clasificación, es que probablemente para las dos cosas a la vez. Y que la segunda opción es hoy más probable que la primera.
Arantegui: el hombre que Forcén quiere para reconstruir el club
El regreso de Lalo Arantegui al Real Zaragoza, confirmado en exclusiva por Sport Aragón, es la pieza central de la reforma que está impulsando Juan Forcén, el único accionista aragonés de Real Z LLC con presencia activa en el día a día del club. Forcén ha sido quien ha elevado el nombre de Arantegui dentro de la propiedad, argumentando su liderazgo, su arraigo zaragocista, su aceptación popular y su conocimiento profundo del entorno blanquillo.
El historial de Arantegui en el club avala la apuesta. En su anterior etapa como director deportivo, el zaragozano logró dos promociones de ascenso con la mitad de los recursos económicos de los que dispone el club actualmente. Un mérito que, en el contexto actual, adquiere aún más valor. Además, su vinculación con el club no se ha interrumpido del todo: Arantegui fue pieza clave en el fichaje de El Yamiq en el mercado de invierno, lo que demuestra que el canal de comunicación con la dirección nunca se cerró del todo.
Su presencia en el Ibercaja el sábado, junto a su hijo, actual jugador del Ejea, no fue casual. Quienes conocen el contexto de las negociaciones lo interpretaron como una señal de que las conversaciones están avanzadas y de que existe predisposición real a cerrar el acuerdo.
La operación, aun así, no es sencilla. Arantegui dirige actualmente LA Players, su agencia de representación, un proyecto personal consolidado que gestiona a futbolistas de Primera División como Alejandro Francés o Ángel Pérez. Desde su entorno siempre se ha dicho que el único destino por el que estaría dispuesto a abandonar ese proyecto es el Real Zaragoza. Existe predisposición a escuchar la propuesta, pero no a cualquier precio ni en cualquier condición. El acuerdo requerirá garantías que el club tendrá que ofrecer con claridad.
Su cargo, si se confirma el fichaje, podría ser el de director general de fútbol, una figura con más peso y autonomía que la de director deportivo al uso. Un perfil ejecutivo que le permitiría tomar decisiones de calado en la planificación del club, sea cual sea la categoría en la que compita la próxima temporada.
JIM: la propuesta de Cuartero para el banquillo
El nombre del entrenador es la otra gran incógnita de las próximas horas. Rubén Sellés está fuera, su destitución es inminente y el club necesita cubrir el banquillo de forma inmediata. David Navarro ejercerá de puente, al menos para dirigir el entrenamiento de este lunes y preparar el partido del viernes ante el Cádiz. Pero la solución provisional no puede extenderse demasiado si el club quiere dar una señal de seriedad en un momento tan delicado.
Para el relevo definitivo, JIM es la opción que ha puesto sobre la mesa Luis Carlos Cuartero, el exjugador y exdirector general que acaba de incorporarse como consejero de Forcén y que es uno de los hombres de confianza del técnico. Cuartero ha sido el encargado de proponer a JIM a la propiedad como solución viable, y una parte del accionariado respalda esa apuesta.
JIM está actualmente en el mercado y no tiene agente, lo que simplifica las negociaciones desde el punto de vista económico. Su perfil es el de un técnico con experiencia en el fútbol español y con capacidad para trabajar en contextos de urgencia, que es exactamente lo que necesita el Real Zaragoza ahora mismo.
No obstante, la elección del entrenador está condicionada a lo que ocurra con Arantegui. Si el exdirector deportivo acepta el cargo de director general de fútbol, será él quien tenga la última palabra sobre el técnico. Y Arantegui podría tener su propia visión sobre quién debe sentarse en el banquillo blanquillo.
Lo que dejó Sellés: una plantilla sin nivel y un mercado de enero fallido
La salida de Rubén Sellés es inminente, pero dentro del club hay un matiz importante que conviene no ignorar. El técnico valenciano no es considerado la causa principal del desastre. Las fuentes internas apuntan al desacierto en la confección de la plantilla y a la gestión del mercado de enero como los problemas de fondo que han llevado al equipo a esta situación. Esos aspectos han erosionado principalmente la figura de Txema Indias, el director deportivo, cuya salida también está decidida aunque resulta más compleja de ejecutar.
Indias tiene contrato blindado hasta junio con un año más de vínculo, lo que dificulta una destitución rápida y sin coste económico para el club. A lo largo de este domingo se van a producir gestiones para intentar llegar a un acuerdo que permita su salida con carácter inmediato, pero la negociación puede alargarse. Mientras tanto, el consejero Mariano Aguilar, responsable del área deportiva en el consejo, continuará al menos hasta el final de la temporada.
Sellés, en ese contexto, ha sido el rostro visible de un fracaso colectivo. Una victoria en doce partidos. Último en la tabla. Y una afición que el sábado dejó claro en el Ibercaja que la paciencia se había agotado del todo.
¿Para qué llegan Arantegui y JIM?
Esa es la pregunta que nadie en el club quiere responder en voz alta, pero que todos tienen en la cabeza. La permanencia en Segunda División exigiría una reacción inmediata y casi milagrosa: ganar la mayoría de los catorce partidos que quedan, confiar en que los rivales directos pinchen y que el nuevo entrenador conecte con una plantilla tocada en tiempo récord. Es posible. Pero es improbable.
Lo que parece más realista es que la llegada de Arantegui y JIM tenga un doble objetivo. En el corto plazo, competir hasta el final e intentar el milagro mientras las matemáticas lo permitan. En el medio plazo, y esto es lo verdaderamente importante, sentar las bases de un proyecto serio para afrontar la Primera RFEF con garantías si el descenso se consuma. Devolver al club una identidad zaragocista, reconstruir el área deportiva desde cero y planificar un regreso a Segunda División con una estructura sólida.
Ese es el encargo real que tiene sobre la mesa Lalo Arantegui. Y es, probablemente, el motivo por el que ha decidido escuchar la propuesta.

