Bailar mejora la calidad de vida de las personas con Parkinson

Un estudio reciente demuestra cómo la danza no solo alivia los síntomas de depresión en pacientes con Parkinson, sino que también genera cambios positivos en el cerebro. Una actividad con beneficios físicos, emocionales y sociales.
baile
La danza puede transformar el estado emocional de los pacientes con Parkinson.

La enfermedad de Parkinson, conocida principalmente por sus efectos en el movimiento, también afecta significativamente el bienestar emocional y mental de quienes la padecen. Según la Fundación Michael J. Fox, hasta el 50 % de los pacientes desarrollan depresión o ansiedad en algún momento. Sin embargo, un reciente estudio publicado en el Journal of Medical Internet Research ha revelado una herramienta sorprendente para mejorar su calidad de vida: bailar.

LA DANZA COMO TERAPIA EMOCIONAL

Investigadores de la Universidad de York en Toronto y la Universidad de Algoma, en Canadá, han demostrado que la danza puede transformar el estado emocional de los pacientes con Parkinson. El estudio, que incluyó a 23 participantes durante ocho meses, utilizó clases semanales del programa Sharing Dance Parkinson’s de la Escuela Nacional de Ballet de Canadá.

Las sesiones evolucionaron desde movimientos básicos de pies y piernas hasta coreografías más complejas, como valses y bailes interpretativos. Los resultados fueron notables: tras cada clase, los pacientes reportaron una disminución en sus niveles de depresión, un efecto que se intensificó con el tiempo.

Los escáneres cerebrales confirmaron estos avances. Según el estudio, la actividad en la circunvolución cingulada subcallosa (SCG), una región cerebral vinculada con la depresión, disminuyó significativamente. "Es emocionante ver cómo la danza tiene un impacto positivo en los circuitos del estado de ánimo en el cerebro", destacó Joseph DeSouza, investigador principal y profesor asociado de neurociencia.

BENEFICIOS MULTIDIMENSIONALES DE LA DANZA

La danza no solo alivia los síntomas emocionales del Parkinson, sino que también ofrece un doble beneficio, según los investigadores. Por un lado, la música activa las señales de recompensa del cerebro, generando sensaciones de bienestar. Por otro, el movimiento estimula los circuitos sensoriales y motores, favoreciendo la coordinación y el equilibrio.

Karolina Bearss, profesora asistente de psicología y coautora del estudio, resaltó que "las personas con Parkinson enfrentan numerosos desafíos más allá de los síntomas motores, incluyendo problemas de bienestar mental y social. La danza aborda estas áreas de manera integral".

Aunque la danza no cura el Parkinson, sus beneficios son innegables. Como afirmó DeSouza: "No estamos tratando de curar la enfermedad con la danza, pero sí de ofrecer una mejor calidad de vida. Esto se aplica tanto a los pacientes como a sus familias, quienes también experimentan los efectos positivos".

EL ROL DE LAS ACTIVIDADES SOCIALES

Además de los beneficios individuales, las clases de danza fomentaron un ambiente de apoyo social entre los participantes. La interacción con otras personas en un espacio relajado y estimulante contribuyó a mejorar el estado de ánimo y a reducir la sensación de aislamiento que muchos pacientes experimentan.

Los resultados de este estudio abren la puerta a nuevas investigaciones sobre el uso de actividades artísticas como complemento en el tratamiento del Parkinson. La combinación de música, movimiento y socialización podría ser una herramienta poderosa para mejorar la calidad de vida de miles de personas.

Bailar no solo es una expresión artística, sino una terapia efectiva para quienes viven con Parkinson. Con cada paso, los pacientes no solo mejoran su estado de ánimo, sino que también fortalecen su conexión con el mundo que les rodea.

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