El riesgo sísmico de Estambul, destino favorito de los españoles: lo que dice la ciencia

Un estudio publicado en Science analiza dos décadas de actividad sísmica bajo el mar de Mármara y concluye que el estrés se acumula peligrosamente cerca de la megaciudad.

Estambul es uno de los destinos internacionales más visitados por los españoles. Sus mezquitas, el Gran Bazar, el Bósforo y una gastronomía cada vez más reconocida la han convertido en escala habitual de viajeros de toda España.

Lo que muchos de esos turistas no saben es que bajo el mar que rodea la ciudad discurre una de las fallas sísmicas más peligrosas de Europa, y que un equipo internacional de científicos acaba de publicar en la revista Science una advertencia clara: los terremotos se están acercando a Estambul, y la falla que corre justo al sur de la ciudad acumula una cantidad de energía que tarde o temprano tendrá que liberarse.

La investigación, liderada por la profesora Patricia Martínez-Garzón del Centro Helmholtz de Ciencias Geofísicas de Potsdam, analiza casi veinte años de datos sísmicos recogidos a lo largo de la Falla Principal del Mármara, que atraviesa el fondo del mar de Mármara en dirección este-oeste.

Sus conclusiones son inequívocas: desde 2011, una secuencia de terremotos de magnitud superior a 5 ha ido avanzando de oeste a este a lo largo de la falla, acercándose progresivamente al segmento bloqueado que se encuentra directamente al sur de Estambul.

Una falla que no rompe desde 1766

La Falla Principal del Mármara tiene el dudoso honor de ser la zona de falla más peligrosa de Europa. Es el único tramo del límite entre las placas euroasiática y anatólica que no ha generado un gran terremoto —de magnitud superior a 7— desde el año 1766. Los registros históricos que se remontan más de dos mil años muestran que los grandes seísmos en esta región ocurren de media cada 250 años.

La cuenta ya supera ese umbral. Los científicos consideran que la falla está en la fase tardía de su ciclo sísmico: no es cuestión de si habrá un gran terremoto, sino de cuándo.

El terremoto de magnitud 6,2 que sacudió la región del Mármara en abril de 2025 —el más fuerte registrado en la zona en más de sesenta años— fue el detonante de esta investigación. Ese seísmo se produjo en la sección de transición de la falla, entre la zona occidental donde la falla se desliza lentamente de forma continua y la zona oriental, completamente bloqueada, que se encuentra justo bajo Estambul. El análisis de sus réplicas y su comparación con el terremoto de magnitud 5,8 de 2019 reveló el patrón de avance hacia el este que preocupa a los investigadores.

El segmento que podría generar un terremoto de magnitud 7

El segmento bloqueado de la falla que se extiende al sur de Estambul —conocido como segmento de las Islas de los Príncipes— es capaz por sí solo de generar un terremoto de magnitud 7. Para una ciudad de 18 millones de habitantes, construida en buena parte sobre suelos con diferente comportamiento ante las ondas sísmicas y con una densidad urbana extraordinaria, las consecuencias de un seísmo de esa magnitud serían catastróficas.

"Nuestros resultados muestran una progresión a largo plazo de rupturas parciales que se desplazan hacia el segmento bloqueado adyacente a Estambul", explicó Martínez-Garzón. "Esto no nos dice cuándo ocurrirá un gran terremoto, pero sí indica qué partes de la falla están sometidas a un estrés creciente y crítico".

Su colega Marco Bohnhoff, coautor del estudio, fue más explícito: "El próximo terremoto significativo probablemente ocurrirá en el tramo situado al oeste o directamente sobre el segmento bloqueado de las Islas de los Príncipes. Podría ser de magnitud 6, o podría ser un precursor que desencadene un terremoto aún mayor".

El efecto de amplificación hacia la ciudad

Hay un factor adicional que agrava el escenario. Los investigadores han confirmado que los terremotos en esta zona generan ondas sísmicas que se propagan con más energía hacia el este —es decir, hacia Estambul—. Este fenómeno, conocido como directividad de ruptura, fue observado en el terremoto de 2025 y también en eventos anteriores. Si el próximo gran seísmo se origina al oeste de la ciudad y se propaga hacia ella, el movimiento del suelo en Estambul podría ser significativamente más intenso de lo que indicaría la magnitud del terremoto por sí sola.

Entre el segmento que acaba de romper en 2025 y el segmento completamente bloqueado al sur de Estambul queda una zona de apenas 15 a 20 kilómetros con baja actividad sísmica. Los investigadores señalan que fue precisamente en una zona silenciosa similar donde comenzó la secuencia del terremoto de 2019. Es, en sus propias palabras, una ubicación posible para el próximo evento significativo.

Qué hacer si tienes previsto viajar a Estambul

La advertencia científica no implica que Estambul vaya a sufrir un gran terremoto mañana, ni el mes que viene, ni necesariamente este año. Los ciclos sísmicos de las grandes fallas se miden en décadas. Pero sí conviene que quien viaje a la ciudad conozca la existencia de este riesgo y sepa que las autoridades turcas y los organismos internacionales trabajan en mejorar los sistemas de alerta temprana y la resiliencia de las infraestructuras urbanas.

El equipo investigador hace hincapié en la necesidad de reforzar el monitoreo continuo de la falla mediante nuevas estaciones en el fondo marino y sistemas de fibra óptica submarina que permitan detectar cambios en la actividad sísmica con mayor rapidez. Una alerta de incluso pocos segundos o minutos, señalan, puede ser crucial para proteger vidas y activar protocolos de seguridad en infraestructuras críticas.

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