La Semana Santa aragonesa mantiene el gasto de los cofrades: hasta 2.500 euros en indumentaria y cientos más en instrumentos
La participación en la Semana Santa sigue teniendo un coste significativo para miles de cofrades en Aragón. Sin embargo, según un estudio de la Unión de Consumidores de Aragón, los gastos se mantienen estables respecto a los últimos tres años, pese al contexto de inflación.
La celebración, que se desarrolla entre el 27 de marzo y el 5 de abril de 2026, no solo tiene un componente religioso y cultural, sino también económico, tanto para los participantes como para los sectores que giran en torno a esta tradición.
Un gasto que va más allá del hábito
El desembolso para los cofrades no se limita a la cuota anual de pertenencia a una cofradía. A ello se suma una amplia lista de gastos que incluye indumentaria, instrumentos musicales, mantenimiento, tintorería e incluso preparación física.
Este conjunto de servicios ha generado un auténtico nicho de mercado en Aragón, con impacto en sectores como el textil, la artesanía, la limpieza o la fisioterapia. Según el informe, este ecosistema económico contribuye de forma positiva a la actividad regional durante estas fechas.
La indumentaria, el mayor desembolso
El principal gasto para los cofrades corresponde a la indumentaria. El atuendo tradicional de los penitentes incluye túnica, cíngulo, capirote o tercerol, además de otros elementos como guantes o medallas.
Las túnicas de terciopelo, las más costosas, pueden alcanzar entre 300 y 400 euros, mientras que las de sarga de algodón oscilan entre 150 y 250 euros y las de raso entre 105 y 130 euros. En caso de incluir capa, el precio se incrementa entre 200 y 300 euros adicionales.
A estos costes se suman otros elementos como el cíngulo —alrededor de 50 euros—, el capirote —entre 40 y 45 euros— o los guantes, además de los gastos periódicos de tintorería y mantenimiento, que rondan los 25 o 30 euros por uso.
Las ‘manolas’, las que más invierten
Dentro del conjunto de participantes, las denominadas ‘manolas’ —mujeres que acompañan las procesiones vestidas de negro y con mantilla— son las que realizan un mayor desembolso.
Una mantilla bordada a mano puede alcanzar los 2.500 euros, mientras que las versiones más asequibles, confeccionadas a máquina, se sitúan entre 100 y 250 euros. A ello se añaden complementos como peinetas, broches y guantes, que incrementan el coste total.
Instrumentos y tradición sonora
Otro de los capítulos importantes del gasto corresponde a los instrumentos musicales, esenciales en la identidad de la Semana Santa aragonesa.
El precio de un tambor oscila entre 175 y 350 euros, mientras que un bombo puede costar entre 110 y 250 euros y un timbal entre 180 y 230 euros. También se incluyen otros instrumentos como cornetas —de 150 a 400 euros—, matracas o carracas, además de los consumibles como parches o baquetas.
Costaleros y preparación física
En el caso de los costaleros, el equipamiento específico incluye fajas lumbares, costales o almohadillas para el cuello, con precios que, aunque más moderados, también suponen un gasto añadido.
A ello se suma, en algunos casos, la necesidad de preparación física o tratamientos de fisioterapia, especialmente para quienes participan en la carga de pasos o en el toque continuado de instrumentos de gran tamaño.
Un impacto económico más allá del cofrade
El estudio pone de relieve que todos estos gastos individuales tienen un efecto agregado en la economía aragonesa. La Semana Santa genera actividad en múltiples sectores, desde la confección textil hasta los servicios especializados.
Pese a la estabilidad de los precios en los últimos años, el coste total para los participantes sigue siendo relevante, especialmente en aquellos casos en los que es necesario adquirir equipamiento nuevo.
En este contexto, la tradición cofrade en Aragón se mantiene como una expresión cultural con un importante componente económico, tanto para quienes participan directamente como para el tejido empresarial que la sustenta.

