Así acabó un hombre a la salida de una discoteca de Zaragoza víctima de un grupo que "iban buscando pelea"

Varios testigos aseguraron a la policía que la emprendieron con un hombre pero que podía haber sido cualquiera
Imagen de la actuación policial en la detención de un menor por dos tentativas de robo /Cedida a H.A.
Imagen de la actuación policial en la detención de un menor por dos tentativas de robo /Cedida a H.A.

Los hechos tuvieron lugar en la madrugada del pasado 16 de agosto en el entorno de la calle Camino Fillas de Zaragoza. Las primeras patrullas policiales, al llegar se encontraron a un hombre tirado en el suelo, en estado semi inconsciente y con la cara ensangrentada, y a cinco personas más, que al parecer eran testigos de la agresión.

Dichos testigos, al ver a los agentes, comenzaron a gritar a los policías señalando la dirección en la que habían huido los presuntos agresores. "¡Por ahí, esos, por ahí, se han ido hacia la calle Batalla de Lepanto!", les señalaban.

Mientras algunas patrullas se activan para perseguir a los autores de la paliza, otros piden una ambulancia y se entrevistan con los testigos y recogen del suelo palos de madera rotos, cristales de vidrio de botellines, dos tapas de alcantarillas e incluso unas sillas de terraza.

La víctima, D.C.E., de 41 años de edad, explica intentando limpiarse la sangre de la cara, que manaba de varias contusiones por golpes recibidos, que le atacaron sin piedad y de forma
indiscriminada. "Son de raza gitana y no les conocía de nada. Además se han llevado mi cartera y el teléfono móvil", intenta explicarse. 

Los entrevistados como testigos, tres hombres y una mujer, de nacionalidad colombiana y venezolana, salían de un local nocturno, el 'Cocobongo' y decidieron sentarse en un banco a charlar un rato.

Mientras estaban hablando, observaron a un hombre que pasaba caminando al lado suyo, y en sentido contrario a éste había un grupo de unas ocho personas a los que reconocieron porque ya en el interior del local estaban "buscando pelea".

Ya en ese momento, y según los testigos presenciales, llevaban en sus manos palos y diversos botellines de cervezas del bar, además de unas alcantarillas. Vieron segundos después como iban directos a por el hombre que iba de frente y, al ver la clara inferioridad de loa víctima, intentaron mediar para parar la agresión.

Un vídeo donde se reconoce claramente a los presuntos agresores

Los presuntos agresores, al darse cuenta de que estaban mediando e intentando rebajar la tensión, atacaron a los testigos y tiraron al suelo a uno de ellos, que cayó con el hombro izquierdo y produciéndose diversas contusiones. "No se si fue en la caía o me dieron con un palo tirándome al suelo", declaró posteriormente a la Policía Nacional.

Otro de los que mediaron en la paliza fue atacado con una botella pero consiguió esquivarla. La  mujer del grupo sacó su teléfono móvil para grabar la agresión y dejar constancia de la brutalidad de la misma pero se dieron cuenta e intentaron quitarle a la fuerza el teléfono, aunque no lo consiguieron.

De hecho, esta testigo consiguió grabar a los agresores y le dijo a la policía que podía entregarles el vídeo como prueba ya que se les distinguía bien y se veía además como llevaban en sus manos botellines rotos y palos.

El herido fue trasladado al hospital universitario Miguel Servet en ambulancia con poli contusiones y traumatismo craneofacial. Las patrullas que perseguían a los presuntos autores de la paliza les vieron huyendo y acelerando la huía al ver a los policías tras ellos.

Los agentes vieron como se dispersaban para dificultar su detención. Dos de ellos se metieron en un en un garaje con la finalidad de esconderse pero fueron detenidos. Otros policías dan con el resto del grupo que les increpan de forma acalorada y agitada, y llevan la ropa manchada de sangre.

Lo llamativo de esta detención es que los agresores, representados por los letrados Carmen Sánchez, Luis Ángel Marcen y Olga Oseira, explicaron que si llevaban sangre en la ropa y en las manos era porque habían tenido una pelea con otro grupo de personas, algo que explicaron de forma voluntaria, sin que les preguntasen, y que se pelearon  "juno a uno con los puños!".

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