Una jueza deja en libertad a un menor acusado de atacar a otro con un machete por falta de pruebas
En el juicio celebrado este mes en la Plaza número 1 de la Sección de Menores del Tribunal de Instancia de Zaragoza, el acusado negó haber participado de modo alguno en la agresión denunciada.
Según ha podido saber HOY ARAGÓN, hablamos de una con un machete que denunció un joven el pasado 7 de febrero de 2025 en la calle Castellote, en Zaragoza capital. "Yo nunca estuve allí", dijo el único y principal acusado en el juicio. A partir de aquí, llegaban los testigos.
Las primeras, las de dos personas presentes cuando sucedieron los hechos, de la madre del lesionado, y de los agentes de Policía Nacional que intervinieron en la instrucción. También se presentó la grabación de una tercera persona.
Esta testigo aseguró que sólo vio a un chico con pasamontañas y que la grabación que entregó la había hecho otra chica que estaba con ella. Declaró que le dijeron que el autor del machetazo se llamaba 'Musa'; añadió que no reconoció a nadie en las fotografías que le mostró posteriormente la policía y tampoco reconoció al acusado en la sala de vistas.
Las pruebas contra el presunto autor del machetazo iban desmontándose. Otro de los testigos declaró que el autor iba enmascarado, afirmando que no sabía su identidad y que no podría reconocerlo.
Solo especificó que el presunto autor del ataque era de color, de estatura mediana y delgado. Este testigo no reconoció a nadie ante la policía, como la anterior testigo, ni al acusado en la audiencia. La madre de la víctima, únicamente manifestó que su hijo le dijo que el autor "era alto, negro y que llevaba un antifaz".
Ninguna de dichas testificales, según la sentencia de Esperanza García del Ordi, Magistrada Juez del Juzgado de Menores número 1 de Zaragoza, parecía señalar al acusado como autor de la agresión.
En cuanto a los agentes de la Policía Nacional, únicamente señalaron que estuvieron con la víctima. El primero de ellos señaló que el denunciante no quería decir quién era el autor o no lo conocía, pero dijo que una amiga sí podría decirlo, describiéndole como negro, alto y con pañuelo en la cabeza. El segundo de los agentes señaló que la víctima les dijo que eran negros africanos menores y que llevaba un pañuelo blanco.
"Ese es mi perfil de Instagram pero yo no fui"
El denunciante aportó unas fotografías obtenidas de un perfil de Instagram y les dijo que era el autor. Esta persona, tras las correspondientes investigaciones policiales, fue identificado como el acusado, el cual reconoció que ése era su perfil.
Los investigadores relataron que compararon las fotos de este perfil con la grabación y llegaron a la conclusión de que era la misma persona. Pero seguían existiendo dudas, ya que no se le veía la cara ni nada, ningún detalle, que pudiera identificarle.
Tras todas estas pruebas poco concluyentes, la jueza de menores expuso en su sentencia que el reconocimiento fue realizado por el denunciante en base a las fotos que le dio una tercera persona y porque le dijo que podría ser el autor, nada más. No existe una prueba de cargo, concluyó la magistrada, para condenar al menor acusado, representado legalmente por la abogada Ana Salazar, y por eso declaró su libre absolución.

