El ladrón de las 60 detenciones en Zaragoza: se dejaba ver en vídeos y no ocultaba sus restos de ADN
Mismo 'modus operandi' no solo por cómo cometía los robos, sino también por cómo reaccionaba cuando era detenido por los agentes de la Policía Nacional. Y lo hicieron en sesenta y un ocasiones.
Pasaba una o dos noches en el calabozo, como suele pasar en estos casos, y era pasado a disposición judicial quedando en libertad con cargos. Este sistema le resultaba, al parecer, muy cómodo, dado su amplio historial de delitos.
A partir de aquí cometía uno, dos o hasta tres robos en fines de semana o días alternos, a los pocos días de salir del juzgado de guardia. Muchos vecinos de la zona lo llamaban "el de siempre", un conocido no solo por los policías que lo detenían sino también por los propios vecinos.
En la calle Pedro II El Católico, donde HOY ARAGÓN, pudo hablar con varios vecinos, hablaban de hasta tres robos en menos de un mes. El último, este pasado fin de semana. Arrancaba la máquina registradora y salía, en esta ocasión, a la vista de las cámaras que, aunque encapuchado, podían grabar su rostro.
No solo dentro del bar, sino también fuera, cuando hablaba con un compinche, momento en el que, según ese mismo vídeo facilitado a los medios de comunicación por el gabinete de la Jefatura Superior de Policía Nacional de Zaragoza, su capucha se desvanecía.
"La alcantarilla está ahí mismo", dice uno de los vecinos señalando a un desagüe a apenas 50 metros del lugar donde reventó el cristal para entrar. A menos de 600 metros del bar 'Susín' está, en la calle Barcelona, el local de venta de muebles de otro vecino de toda la vida del barrio.
"Aquí poco dinero te vas a llevar porque, como es lógico, la gente no paga muebles al contado", dice el dueño, que prefiere no dar su nombre. De su negocio se llevó un ordenador, con el perjuicio que supuso para este propietario. "Al final lo de menos es el dinero y lo que más afecta es el destrozo y la incomodidad", cuenta.
Si en el bar se le podía ver la cara, en la tienda de muebles, este ladrón dejó varias muestras de su ADN en forma de pequeños charcos de sangre, tras cortarse al entrar por el agujero que había hecho con otra alcantarilla.
"Podía pedirnos trabajo en vez de rompernos el cristal"
Verónica y Cristina estaban en plena calle y todavía intentando hacerse a la idea del lunes que, gracias a este ladrón, les había tocado vivir. "Llevamos aquí 60 años y nuestros clientes son los hosteleros. Imaginaros ahora con comuniones y demás, el inconveniente que te supone", decía Verónica, dueña de este negocio en la calle Arias.
Han puesto un cartel encima del cartón usado para tapar el agujero producido por el 'alcantarillazo' en el que orientan a sus clientes indicándoles que pregunten en el almacén.
"Precisamente ahora estamos buscando un comercial para trabajar; un trabajo en el que tenemos clientes muy asentados desde hace años y bien pagado. Pienso que en vez de romper cristales podrían haberse ofrecido para trabajar", dice Verónica desdramatizando la historia.
R.J.J, de 34 años de edad y natural de Badalona, ya está en prisión. Más de medio centenar de detenciones después, un juez ha decidido que no siga rompiendo escaparates, por lo menos este próximo fin de semana. La nueva ley de multirreincidencia ya está aplicándose y podría seguir, porque en la capital aragonesa no solo hay un caso, una circunstancia que la policía conoce y bien.

