El lugar de Zaragoza donde cuatro mujeres eran explotadas en un piso de barrio

La Policía Nacional ha detenido a dos presuntos responsables, un hombre y una mujer
Un agente de la Policía Nacional. / EP
Un agente de la Policía Nacional en imagen de archivo. / EP

La puerta de un piso en el barrio de Delicias ocultaba una realidad de miedo, control y explotación. Tras sus paredes, cuatro mujeres extranjeras eran obligadas a ejercer la prostitución bajo vigilancia permanente, sin libertad de movimientos y con una deuda impuesta que las mantenía atrapadas. La intervención de la Policía Nacional ha permitido liberar a las víctimas y detener a dos presuntos responsables, un hombre y una mujer, acusados de trata de seres humanos con fines de explotación sexual, detención ilegal, coacciones y delitos contra la integridad moral.

La operación, desarrollada en Zaragoza y dada a conocer este 13 de febrero, se inició el pasado mes de enero cuando agentes especializados en la lucha contra la trata detectaron a dos mujeres extranjeras que presentaban claros indicadores de explotación. Tras una entrevista especializada y bajo la protección de identidad reservada, ambas relataron haber sido captadas en su país de origen en una situación de extrema vulnerabilidad económica. Según su testimonio, se les ofreció un supuesto empleo y la oportunidad de comenzar una nueva vida en España.

La organización se encargaba de gestionar el viaje, facilitando billetes de avión y dinero para el desplazamiento. Sin embargo, a su llegada a España, las mujeres eran trasladadas a un piso situado en el barrio de Delicias, donde les retiraban la documentación y les comunicaban que habían contraído una deuda de 7.000 euros por los gastos del viaje. Esa cantidad debía ser saldada ejerciendo la prostitución.

De acuerdo con la información policial, la mujer que ejercía el control directo, la denominada "madame", obligaba a las víctimas a realizar sesiones fotográficas con ropa íntima y a anunciarse en páginas web de contenido sexual. Permanecían vigiladas de forma permanente mediante cámaras de seguridad instaladas en la vivienda y no tenían libertad para abandonar el piso, elegir clientes ni decidir las condiciones de los servicios.

El sistema de control se apoyaba en el miedo y en la generación constante de deuda. Las mujeres eran sancionadas económicamente por cualquier queja, lo que incrementaba la cantidad que supuestamente debían. En ocasiones, eran forzadas a consumir sustancias estupefacientes con los clientes. Además, las amenazas se extendían a posibles represalias contra sus familias en el país de origen y a una supuesta deportación, reforzando así el clima de sometimiento.

Finalmente, las dos primeras víctimas lograron recuperar sus pasaportes y abandonar la vivienda sin dinero ni apenas efectos personales. En una situación de absoluta desprotección, acudieron a una entidad social especializada en la atención a mujeres víctimas de violencia sexual. Allí recibieron acogida y asesoramiento, y fueron acompañadas a una comisaría para interponer denuncia.

DOS MUJERES EN IDÉNTICAS CIRCUNSTANCIAS

La investigación policial permitió además detectar la inminente llegada de otras dos mujeres en idénticas circunstancias. Ante esa información, los agentes establecieron un dispositivo de vigilancia que culminó con la localización del piso y la liberación de estas nuevas víctimas.

El operativo se saldó el pasado 3 de febrero con la detención de la mujer que ejercía el control directo sobre las víctimas. Posteriormente, fue arrestado el segundo implicado en las inmediaciones. Ambos han sido puestos a disposición judicial como presuntos responsables de los delitos investigados.

Desde la Policía Nacional se ha recordado que la trata de seres humanos es un delito grave que atenta contra la dignidad y la libertad de las personas y que está castigado con penas de prisión elevadas. Las organizaciones dedicadas a esta actividad delictiva se aprovechan de situaciones de necesidad y vulnerabilidad, utilizando el engaño, la deuda y la intimidación como mecanismos de control.

Asimismo, el cuerpo policial ha reiterado que cualquier información relacionada con posibles situaciones de trata o explotación puede comunicarse de forma totalmente confidencial a través del correo electrónico trata@policia.es, habilitado específicamente para la colaboración ciudadana en este ámbito.

Comentarios