Un científico de Harvard alerta: el 3I/ATLAS podría ser "una nave espacial extraterrestre"
El cometa interestelar 3I/ATLAS, que atraviesa estos meses el sistema solar, ha retomado su visibilidad desde la Tierra tras haber pasado detrás del Sol, generando nuevas observaciones… y también nuevas teorías. El objeto, compuesto principalmente de hielo de dióxido de carbono, ha sobrevivido casi intacto a su máximo acercamiento al astro —el perihelio—, un comportamiento que ha llamado la atención de los astrónomos.
Las nuevas imágenes, captadas por el Telescopio Óptico Nórdico en las Islas Canarias, muestran un solo cuerpo sin señales de fragmentación. Así lo ha reconocido el astrónomo de Harvard Avi Loeb, quien ya había adelantado la posibilidad de que el objeto no se desintegraría durante su paso solar.
Además, las capturas revelan una prominente anticola, una estructura que apunta en dirección opuesta a la cola del cometa y cuyo origen estaría en partículas grandes de polvo que no son empujadas con facilidad por la radiación solar.
Una hipótesis polémica: “podría ser una nave extraterrestre”
Lejos de conformarse con una explicación natural, Loeb ha vuelto a sugerir que el comportamiento del cometa podría corresponder a un objeto tecnológico de origen desconocido.
En declaraciones a la cadena NBC News, el profesor ha llegado a plantear que los chorros observados podrían ser “propulsores de una nave espacial”, capaces de generar aceleración tras su perihelio para alejarse del Sol aprovechando una maniobra similar a una asistencia gravitatoria, pero no natural.
“Los propulsores que apuntan su escape hacia el Sol acelerarían alejándose del Sol”, afirmó Loeb, insinuando que la aparente aceleración podría ser deliberada.
No es la primera vez que el investigador vincula el cometa con vida inteligente. Ya en septiembre, tras las imágenes captadas por el Telescopio Hubble de la NASA, Loeb defendió que la forma inusual de la “anticola” podía implicar un origen artificial.
La comunidad científica responde: “no hay evidencia extraterrestre”
Las afirmaciones del investigador han generado controversia, pero también rechazo dentro de la comunidad científica. Uno de los críticos más citados es Jason Wright, astrónomo de la Universidad Estatal de Pensilvania, quien ha recordado que este tipo de fenómenos ya han sido descritos anteriormente y corresponden a expulsiones de polvo, no a actividad tecnológica.
Wright reprocha a Loeb que ignore explicaciones conocidas y comprobables, insistiendo en que no existe ningún indicio sólido que permita vincular al cometa con ingeniería interestelar.
3I/ATLAS, un objeto más grande de lo esperado
En paralelo a la polémica, los estudios continúan. Loeb ha asegurado en un análisis reciente que 3I/ATLAS podría ser mucho más grande de lo estimado inicialmente, alcanzando un tamaño equivalente a una esfera de 23 kilómetros de diámetro, cuatro veces más de lo que se creía. Este dato, sostiene, explicaría la masa perdida durante su paso cercano al Sol sin desintegrarse.
No es la primera vez que Loeb protagoniza debates sobre vida extraterrestre: en 2018 defendió que el objeto interestelar ‘Oumuamua también podía ser una sonda artificial. Entonces, como ahora, la falta de evidencia impidió que la comunidad científica respaldara su hipótesis.
Por el momento, 3I/ATLAS se mantiene como un cometa interestelar estable, con propiedades singulares pero explicables bajo los modelos físicos actuales. ¿Nave con propulsores o simple gigante helado? La ciencia, de momento, se inclina rotundamente por lo segundo.

