Aldama destapa en Horizonte el episodio nunca contado del hijo de Ábalos: "Lo voy a explicar bien"
La noche siguiente a la entrevista de Víctor Ábalos en El precio de…, el foco saltó a otro plató y a otro relato. Víctor de Aldama se sentó en Horizonte (Cuatro) para ofrecer su versión del caso Koldo y, sobre todo, para sacar a la luz —según dijo— un episodio “nunca contado” relacionado con el hijo del exministro de Transportes.
“Hay un episodio que yo no he contado nunca. Lo voy a contar ahora…”, anunció ante cámara, antes de entrar en una escena que él mismo calificó de especialmente reveladora. Su tesis, repetida varias veces durante la intervención, fue que en la trama se habría “dejado fuera” a determinadas personas por “respeto familiar” y porque, a su juicio, ya existía material suficiente sobre otros implicados.
“Decidimos dejarlo fuera”: el argumento de Aldama en directo
Aldama sostuvo que uno de esos nombres apartados del foco era el de Víctor Ábalos. Lo dijo en tono de desafío, insistiendo en que había “mucho que hablar” sobre él, y presentó la supuesta situación como una paradoja: el hijo del exministro, afirmó, habría presumido de no estar imputado mientras lo acusaba a él de “corrupto”.
En ese punto, el invitado giró el relato hacia una escena concreta: aseguró que evitaba reunirse con Víctor Ábalos y que, cuando se produjo el contacto, la propuesta que recibió le pareció “de bomberos”. En Horizonte explicó que, según su versión, se le planteó un esquema de transferencias a una consultora deportiva en Colombia bajo el pretexto de tareas relacionadas con jugadores, con un objetivo final: recibir dinero en efectivo.
La escena “más chusca”, según el propio relato: transferencias, fútbol y efectivo
El tramo más llamativo llegó cuando Aldama describió el mecanismo que, siempre según su testimonio, se le habría propuesto: realizar pagos desde empresas suyas “como si” fueran servicios de consultoría deportiva para el Zamora, y que esa vía sirviera para devolverle después el dinero en mano.
Aldama insistió en que el planteamiento habría partido del propio Víctor Ábalos, y remató con una pregunta dirigida al espectador: “¿Quién es el corrupto? ¿Quién está ofreciendo la corrupción…?”. El formato televisivo hizo el resto: relato corto, detalle concreto y una escena fácil de imaginar.
Conviene subrayarlo: se trata de afirmaciones realizadas en un programa de televisión, no de hechos acreditados públicamente en ese mismo momento. En un caso tan judicializado, el matiz importa: lo que se vio fue la versión de un protagonista, contada con intención de marcar agenda.
“Coincide con la UCO”: el comentario que elevó el tono del debate
En la mesa, el periodista Alejandro Entrambasaguas intervino para apuntalar el impacto del testimonio: aseguró que la versión de Aldama “coincide con las pesquisas” de la UCO y criticó que, a su juicio, el hijo de Ábalos no habría entregado toda la información a Anticorrupción. También lanzó una reflexión sobre el giro de declaraciones en poco tiempo y el coste reputacional para quienes apuestan por ese tipo de entrevistas.
El resultado fue un capítulo pensado para dejar poso: la noche después del “yo” de Víctor Ábalos, llegó el “yo” de Aldama, con un episodio diseñado para quedarse en la conversación pública. Y, como ocurre en estos casos, la distancia entre plató y sumario marcará lo que de verdad pesa.


