Beber agua fría acelera el metabolismo: ¿mito o verdad?
La creencia de que beber agua fría puede acelerar el metabolismo ha ganado popularidad en los últimos años, especialmente a través de redes sociales y blogs de bienestar. Se asegura que, al consumir agua fría, el cuerpo necesita gastar energía para calentarla hasta alcanzar la temperatura corporal, lo que teóricamente incrementaría el gasto calórico. Sin embargo, los estudios científicos han comenzado a arrojar luz sobre este mito, revelando que el impacto real en el metabolismo es mucho menor de lo que se pensaba.
LO QUE DICEN LOS ESTUDIOS SOBRE EL AGUA FRÍA Y EL METABOLISMO
Diferentes investigaciones han explorado los efectos de beber agua fría y si realmente puede aumentar el gasto energético de manera significativa. Un estudio publicado en el Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism descubrió que el consumo de agua fría incrementaba temporalmente el metabolismo en un 30% durante unos 30-40 minutos tras ingerir aproximadamente 500 ml de agua. Sin embargo, la cantidad de calorías quemadas durante este proceso fue mínima: apenas 25 calorías extra por día.
Además, una investigación de la Universidad de Arkansas comparó el efecto de beber agua a diferentes temperaturas (fría, a temperatura ambiente y caliente). Los resultados mostraron que, aunque el agua fría requiere que el cuerpo utilice energía para calentarla, el gasto calórico adicional es extremadamente bajo. En concreto, se necesitarían solo 8 calorías para que el cuerpo caliente un vaso de agua fría hasta alcanzar la temperatura corporal.
¿POR QUÉ SE CREE QUE EL AGUA FRÍA AUMENTA EL METABOLISMO?
El concepto de que beber agua fría puede acelerar el metabolismo se basa en la teoría de la termogénesis, que sostiene que el cuerpo quema calorías para mantener su temperatura interna estable. Cuando consumimos agua fría, generalmente entre 0 y 4 °C, el organismo debe utilizar energía para calentarla a 37 °C. Sin embargo, este proceso es tan leve que no produce efectos notables en la composición corporal o en la pérdida de peso.
Una revisión de estudios publicada en la revista Nutrition & Metabolism concluyó que, aunque el gasto calórico momentáneo tras beber agua fría es algo real, sus efectos a largo plazo sobre el peso corporal son insignificantes. En resumen, aunque beber agua fría puede elevar temporalmente el metabolismo, este incremento es demasiado pequeño como para generar cambios notables en el peso corporal o la composición física.

