"En mi casa no hacemos privilegios": el día que Pepe Rodríguez dijo no al rey Juan Carlos

El chef contó en "100% Únicos" cómo rechazó al emérito porque El Bohío estaba lleno en fiestas de Illescas y la bronca que recibió después
Pepe Rodríguez
Pepe Rodríguez

Pepe Rodríguez, el popular chef y jurado de "MasterChef", ha revelado en el programa "100% Únicos" de Cuatro una anécdota que no ha dejado indiferente a nadie: rechazó una reserva del rey Juan Carlos I en su restaurante El Bohío, en Illescas (Toledo), porque el local estaba completo y él no hace excepciones con nadie.

La llamada que Pepe Rodríguez no se esperaba

El cocinero, de 58 años, ha situado la historia en un 11 de marzo, en plenas fiestas de Illescas. Por esas fechas, la localidad toledana celebra una de sus citas más esperadas del año, con corridas de toros que atraen a visitantes de toda España. El Bohío, referencia gastronómica de la zona, se llena con meses de antelación. Tres meses antes del festejo, conseguir mesa ya era prácticamente imposible.

Ese día, un camarero se acercó a Pepe visiblemente nervioso. Le dijo que el rey Juan Carlos estaba al teléfono. La reacción del chef fue, cuanto menos, lógica: pensó que se trataba de una broma de Carlos Latre. "Cogí el teléfono y yo dije… este es Carlos Latre", ha recordado entre risas en el programa de Cuatro. No le cuadraba que el monarca llamase directamente al restaurante, sin intermediarios ni protocolo previo.

Pero la voz al otro lado era la del emérito. Don Juan Carlos quería reservar mesa en El Bohío para un día de fiestas, acompañado nada menos que por el embajador de Estados Unidos. Un plan a la altura de la conocida afición del emérito por la buena mesa y los restaurantes con solera.

"Estamos completos, ya me gustaría"

Pepe Rodríguez, todavía sin estar del todo seguro de que no fuera una imitación, mantuvo la conversación con respeto pero sin ceder. Le explicó al emérito que el restaurante estaba lleno. No había sitio. Ni para él ni para nadie. Eso sí, le ofreció una alternativa poco convencional: llevarle a comer a su casa particular. "Se lo solté así por ver si accedía", ha explicado el chef con la naturalidad que le caracteriza.

Don Juan Carlos no aceptó. "Bueno, es que voy con el embajador de Estados Unidos…", le respondió. Pero ni el peso diplomático de la visita logró que Pepe cambiara de opinión. El Bohío seguía completo y el chef no iba a quitarle la reserva a ningún cliente para dársela al rey. "Ya lo siento, Majestad", le dijo. Y el emérito colgó.

La filosofía de Pepe Rodríguez en este asunto es clara y la ha repetido en varias ocasiones: "En mi casa no hacemos privilegios con nadie. Hay restaurantes donde, aunque no haya mesa, pero si al minuto llama el rey o un ministro, se la dan. En mi casa, si hay mesa, la hay, y si no, no la hay para nadie. No hacemos distinciones". Para él, cada persona que cruza la puerta de El Bohío merece el mismo trato, da igual su título o su cargo. Una máxima que suena sencilla pero que, en la práctica, pocos se atreven a aplicar cuando quien llama es el jefe del Estado.

La bronca de Rafael Ansón

La historia no terminó con la llamada. Apenas cinco minutos después de colgar con don Juan Carlos, el teléfono de El Bohío volvió a sonar. Esta vez era Rafael Ansón, entonces presidente de la Academia Española de Gastronomía, una de las figuras más influyentes del panorama culinario español. "Oye Pepe, no le has dado mesa a Juan Carlos", le dijo Ansón con un tono que no dejaba lugar a la ambigüedad.

Pepe intentó justificarse: el restaurante estaba lleno, no podía hacer nada. "Mira, pues no, tengo lleno el restaurante, no puedo. Ya me gustaría, si ha estado ya dos veces comiendo aquí", le respondió. Pero la respuesta de Ansón fue un lacónico "parece mentira". El chef ha reconocido que, en ese momento, empezó a encogerse. "Cuando me llamó Ansón me iba arrugando y me iba haciendo más pequeño como diciendo me cago en la mar, no era Carlos Latre".

Aquella bronca dejó a Pepe Rodríguez con un sabor agridulce. Él sabía que había actuado según sus principios, pero también era consciente de que decirle que no a un rey tiene sus consecuencias, aunque sean en forma de reprimenda telefónica desde los círculos más altos de la gastronomía española.

El vecino que le dio la razón

Con el paso del tiempo, la anécdota se convirtió en una de esas historias que definen a un personaje. Pepe Rodríguez la contó también en el programa "El musical de tu vida", y un día un vecino de Illescas se le acercó en la calle para preguntarle directamente: ¿es verdad que le negaste la mesa al rey? Cuando el chef le confirmó que sí, el hombre le dijo que le parecía muy bien.

Esa reacción resume lo que la anécdota representa para mucha gente: el gesto de un profesional que antepone la coherencia a la reverencia, que trata igual al cliente que reserva con tres meses de antelación que al monarca que llama a última hora. "Nunca llueve a gusto de todos", zanjó Pepe en aquella ocasión, con la frase justa para cerrar una historia que dice tanto de él como de los tiempos que vivimos.

El chef toledano, que lleva décadas al frente de El Bohío –restaurante con estrella Michelin situado en Illescas–, se ha consolidado como uno de los rostros más populares de la televisión gracias a "MasterChef". Pero episodios como este recuerdan que, detrás de la fama televisiva, hay un cocinero con los pies en la tierra y unas convicciones que no negocia ni con la Casa Real.

Don Juan Carlos, por su parte, ya había comido en El Bohío en al menos dos ocasiones previas. La relación con el restaurante no era nueva. Eso sí, aquella vez tuvo que buscar plan alternativo para su cena con el embajador estadounidense. Dónde acabaron comiendo esa noche es algo que Pepe Rodríguez no ha contado. Quizá ni lo sepa.

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