Las declaraciones de Antonio Banderas sobre Pedro Sánchez: "Su mayor oposición sería su gobierno de hace cuatro años"
Antonio Banderas volvió este miércoles a El Hormiguero como uno de los invitados más cercanos y habituales del formato. El actor y empresario teatral acudió al programa para presentar su nuevo proyecto escénico, un ámbito en el que lleva años centrando buena parte de su energía creativa. Desde el próximo 21 de enero, Banderas aterriza en el Gran Teatro Pavón de Madrid con Godspell El Musical, una reposición basada en la versión de Emilio Aragón que ya ha cosechado éxito en Málaga con 75 funciones.
La obra, concebida originalmente por John-Michael Tebelak y con música y nuevas letras de Stephen Schwartz, es un clásico de Broadway que reinterpreta el Evangelio de San Mateo desde la mirada de un grupo de jóvenes en una gran ciudad. Para Banderas, este proyecto no es solo una apuesta artística, sino también una declaración de principios sobre el tipo de teatro que quiere impulsar en España.
Durante la charla, el malagueño también repasó momentos clave de su vida personal, como la reciente boda de su hija Stella. Lejos de los convencionalismos, explicó que fue una ceremonia muy íntima, celebrada en una iglesia del siglo XII desconsagrada y en territorio español, una decisión que, según contó, responde al fuerte vínculo de su hija con el país.
El actor no esquivó los recuerdos de sus inicios, marcados por la precariedad y la incertidumbre. Relató con crudeza cómo, al llegar a Madrid persiguiendo su sueño de ser actor, pasó hambre y sobrevivió durante meses a base de patatas. "Las freía, las cocía, les daba todas las vueltas posibles", recordó, admitiendo que caminaba mirando al suelo por si encontraba alguna moneda perdida.
Ese periodo oscuro tuvo un giro inesperado una noche en el Centro Dramático Nacional. A punto de rendirse y volver a Málaga, un encuentro fortuito con Alicia Moreno, hija de Núria Espert, cambió su destino. Sin teléfono propio, dejó el número de una amiga escrito en una servilleta. Al día siguiente recibió la llamada que le abrió las puertas a una prueba decisiva. Aquel papel no solo le dio estabilidad, sino que provocó que un joven director llamado Pedro Almodóvar se fijara en él, marcando el inicio de una colaboración histórica.
Banderas también compartió anécdotas menos conocidas, como un episodio vivido en 1978 durante una protesta teatral en Málaga que acabó con la compañía detenida por la policía, o el susto que estuvo a punto de costarle la vida en su estudio de grabación en Los Ángeles, donde quedó encerrado mientras un cigarro encendido podía provocar un incendio.
Más allá de la memoria, el actor se mostró crítico con la situación actual. Reconoció sentirse desencantado con los líderes mundiales y preocupado por la normalización de la violencia. También lanzó una reflexión sobre las nuevas generaciones, alertando del déficit de atención y la importancia de la cultura como herramienta frente a la manipulación. En el terreno político, fue claro al opinar sobre el Gobierno de Pedro Sánchez, señalando las contradicciones entre principios y decisiones a lo largo del tiempo. "La mayor oposición de Sánchez seria el gobierno de Sánchez de hace cuatro años. Entiendo que se pueda cambiar de opinión, pero otra cosa es cambiar de principios", declaró.


