Fernando Alonso a punto de conducir el papamóvil en Madrid: "Yo creo que sabe conducir"
La Iglesia católica propuso en 2011 que Fernando Alonso condujese el papamóvil durante la visita de Benedicto XVI a Madrid. Así lo ha revelado Yago de la Cierva, coordinador general de los viajes papales a España, durante un acto recogido por la cadena COPE que ha generado enorme repercusión mediática esta semana.
La propuesta que "puso el grito en el cielo"
La anécdota, que ha salido a la luz ahora, se remonta a la Jornada Mundial de la Juventud celebrada en la capital de España en agosto de 2011. Benedicto XVI visitó Madrid en un viaje multitudinario que congregó a cientos de miles de peregrinos y que requirió una logística de seguridad descomunal. En aquel contexto, alguien dentro de la organización eclesiástica lanzó una idea que nadie esperaba: que Fernando Alonso, por entonces piloto de la Scuderia Ferrari en la Fórmula 1, se pusiera al volante del papamóvil.
De la Cierva reconoció ante el público, entre risas y sorpresa general, que la propuesta recibió una respuesta tajante por parte de los responsables de seguridad. "Pusieron el grito en el cielo", confesó. Quienes defendían la candidatura del piloto asturiano argumentaron con toda la lógica del mundo: "Yo creo que Fernando sabe conducir, no creo que el Papa corra peligro". La réplica, eso sí, no tenía que ver con las habilidades al volante del bicampeón del mundo. El protocolo de seguridad del Vaticano exige que el conductor del papamóvil sea siempre un miembro de las fuerzas de seguridad del Estado, en este caso un agente de la Policía Nacional. "De ninguna manera", fue la respuesta que recuerda haber escuchado De la Cierva ante la insistencia.
La conexión entre Ferrari y la Iglesia católica no era casual. La escudería de Maranello ha mantenido durante décadas una relación simbólica con el Vaticano. La fábrica italiana se encuentra a poco más de 200 kilómetros de Roma, y figuras como Enzo Ferrari siempre mostraron respeto por la institución. De hecho, el propio equipo tiñó de negro el morro de sus monoplazas tras el fallecimiento de Juan Pablo II en 2005, y un año antes le dedicó una réplica en miniatura de su coche como tributo por el título mundial de constructores de 2004.
Alonso, un piloto acostumbrado a vehículos insólitos
Fernando Alonso ha conducido casi de todo a lo largo de su trayectoria deportiva. Desde un Fórmula 1 hasta karts, prototipos de resistencia en Le Mans, un Dakar con Toyota o incluso un coche fabricado con piezas de Lego en una conocida campaña publicitaria. El papamóvil, con su velocidad máxima de unos 30 kilómetros por hora y su cabina acristalada, habría sido sin duda el vehículo más peculiar de su palmarés extradeportivo.
El ovetense cuenta con 46 años en la actualidad y sigue compitiendo al más alto nivel en la Fórmula 1 con el equipo Aston Martin. Su figura trasciende con mucho el deporte del motor y se ha convertido en uno de los personajes públicos más reconocidos de España, algo que habría dado una dimensión mediática extraordinaria a aquella visita papal de 2011.
La visita del Papa León XIV y las "sorpresas" anunciadas
El motivo por el que esta anécdota ha salido a la superficie ahora no es casual. España se prepara para recibir al actual Papa León XIV, que tiene prevista su llegada a Madrid en junio de 2026. Yago de la Cierva, que repite como coordinador general del viaje, ha dejado caer ante los micrófonos que esta vez "van a intentar muchas cosas" porque quieren darle "un sabor especial" al evento.
Preguntado sobre si volverán a proponer a Fernando Alonso como conductor del papamóvil, De la Cierva no quiso profundizar en el asunto. Sí dejó, eso sí, una puerta abierta que ha disparado las especulaciones: "Habrá sorpresas". Una frase que, tratándose de un evento de estas dimensiones y con el precedente de 2011, invita a pensar que la organización tiene preparados algunos guiños llamativos.
La Fórmula 1 y su vínculo histórico con el papado
La relación entre el mundo de la Fórmula 1 y la Iglesia católica ha dado a lo largo de los años episodios curiosos que van más allá de la anécdota de Alonso. El piloto polaco Robert Kubica, profundamente creyente, llevaba siempre una estampita de Juan Pablo II en el habitáculo de su monoplaza. Jarno Trulli lució un casco especial en homenaje al pontífice polaco tras su muerte.
Incluso los circuitos han rendido tributo a la fe. En Silverstone, el trazado británico paraliza su actividad en pista para que el ruido de los motores no tape el sonido de las campanas que anuncian la misa del domingo. En Mónaco, durante muchos años se respetaron los horarios de las celebraciones litúrgicas en la capilla de Sainte Dévote, situada junto a la primera curva del circuito y uno de los pocos puntos con escapatoria, razón por la cual muchos pilotos aprovechaban para visitarla antes de las carreras.
Queda por ver si la visita de León XIV a Madrid en junio trae consigo alguna conexión con el mundo del motor. Fernando Alonso tiene competición prácticamente todo el verano con el calendario de la Fórmula 1, pero el piloto asturiano siempre ha demostrado estar abierto a experiencias fuera de lo común. El papamóvil sigue esperando.