Laura Escanes rompe su silencio y relata el abuso sexual que sufrió: "Tardé años en ser consciente"

Escanes contó que determinadas escenas de películas o series que representan abusos o violaciones le resultan difíciles de soportar.

La conversación avanzaba sin estridencias, casi como una charla íntima, hasta que el pasado volvió a emerger. Laura Escanes no buscaba un titular ni una confesión impactante, sino poner palabras a algo que durante años no supo nombrar. En su paso por el pódcast Mamá, no veas esto, la creadora de contenido recordó uno de los episodios más duros de su vida: el abuso sexual que sufrió cuando tenía 17 o 18 años y del que no fue plenamente consciente hasta mucho tiempo después.

Escanes explicó que durante mucho tiempo no entendió lo que le había ocurrido. No lo interpretó como una agresión, sino como un episodio confuso que quedó bloqueado en su memoria. “Fui abusada y no fui consciente de ello hasta pasados muchos años”, relató. Cuando hoy recuerda aquel momento, lo hace desde una imagen que resume el trauma: “Lo visualizo como si estuviera muerta, mirando al techo”. Una escena fija, congelada, que vuelve sin avisar.

Ese proceso de toma de conciencia no fue inmediato ni solitario. La influencer señaló el papel clave de una amiga, Sindy, que le ayudó a poner nombre a lo vivido y a entender que aquello no fue consentimiento. La conversación con ella fue el primer paso para desmontar una culpa que se había instalado durante años.

El peso de la culpa y el aprendizaje posterior

Uno de los aspectos más significativos de su testimonio fue la reflexión sobre la culpa. Escanes reconoció que durante mucho tiempo se reprochó haber subido a una habitación y no haberse ido antes. Hoy, sin embargo, tiene claro que ese razonamiento es injusto consigo misma. “No por haber subido a esa habitación todo era un acto consentido”, afirmó. “En ese momento no supe escapar. No sabía ni decir nada”.

Esa toma de conciencia ha sido, según explicó, un proceso lento y doloroso, pero necesario para dejar de responsabilizarse de una agresión que no provocó. En el pódcast, la influencer insistió en la importancia de repetirlo, incluso para ella misma: no hay culpa en no haber sabido reaccionar.

Secuelas que permanecen

Aunque el tiempo ha pasado, las consecuencias siguen presentes. Escanes contó que determinadas escenas de películas o series que representan abusos o violaciones le resultan difíciles de soportar. “Lo paso muy mal, no puedo verlo”, confesó. Esos estímulos la devuelven, sin quererlo, a aquel momento. “Lo tengo todo como medio nublado”, describió, en referencia a una memoria fragmentada que reaparece de forma inesperada.

También relató que nunca llegó a denunciar los hechos. El episodio quedó en el ámbito personal hasta que, tiempo después, descubrió que otra mujer del entorno del agresor había vivido una experiencia muy similar. Ese descubrimiento reforzó la certeza de que no se trató de un malentendido ni de una vivencia aislada.

Poner palabras para avanzar

La intervención de Laura Escanes en el pódcast no fue un ajuste de cuentas ni una denuncia pública con nombres propios. Fue, sobre todo, un ejercicio de memoria y de reconstrucción personal. Al verbalizar lo ocurrido, la influencer volvió a subrayar la importancia de hablar, de compartir y de entender que muchas víctimas tardan años en identificar lo que han vivido como abuso.

En un contexto en el que cada vez más mujeres hacen públicas experiencias similares, su testimonio se suma a una conversación social más amplia sobre consentimiento, trauma y responsabilidad. Una conversación incómoda, pero necesaria, que empieza, muchas veces, cuando alguien se atreve a decir en voz alta lo que durante años permaneció en silencio.

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