El mensaje de Marián Rojás para iniciar el año 2026: "A veces nos da un poco..."
Empezar 2026 con buen pie suena a propósito universal. Pero Marian Rojas Estapé, psiquiatra y divulgadora, propone un giro: antes de apuntar metas, toca “cerrar” el año que termina. En su espacio en Fin de Semana (COPE), defendió que el bienestar mental no empieza con una lista de objetivos, sino con una revisión honesta de lo vivido.
Antes de los propósitos: hacer balance (aunque dé respeto)
Rojas reconoce que mirar atrás puede imponer: “a veces nos da un poco de vértigo”. Pero insiste en que ese repaso es el que permite entrar en el nuevo año con más serenidad y menos autoexigencia. Su propuesta es simple: preguntarse qué se quiere dejar atrás, qué se ha aprendido y qué conviene mantener.
El truco del móvil: enero en tu galería
Una de sus ideas más comentadas es tan cotidiana como efectiva: recorrer la galería de fotos del teléfono desde enero. Ese paseo visual, explica, ayuda a poner en orden el año real (no el que “debería” haber sido): aparecen momentos buenos, golpes inesperados, personas que estuvieron, planes que cambiaron. Y, con ello, una conclusión que suele aliviar: “Te das cuenta de todas las cosas que han pasado”.
Para Rojas, esta práctica también entrena la gratitud y la compasión con uno mismo: sirve para agradecer, cerrar etapas y rebajar la dureza con la que muchas personas se juzgan cuando llega el 1 de enero.
“Soñar en grande, actuar en lo pequeño”
Con el balance hecho, llegan los propósitos. Pero no como una condena. La psiquiatra recomienda plantearlos como intenciones realistas, sin perfeccionismo, para evitar el clásico bucle de enero: ilusión → presión → culpa.
Su fórmula: “soñar en grande, actuar en lo pequeño”. Traducido: si tu objetivo es grande (“aprender inglés”, “ponerme en forma”), conviértelo en acciones concretas y calendarizadas (“este martes llamo a cuatro academias”, “dos días a la semana camino 30 minutos”.
El otro punto clave: saber qué te dispara el estrés
Rojas también subraya la importancia de detectar qué te lleva a tu “modo supervivencia”: dormir mal, comer peor, acumular soledad o vivir en alerta constante. Identificar esos disparadores permite anticiparse y cuidarse antes de explotar o derrumbarse.
Al final, su mensaje para 2026 no va de apretar más, sino de ajustar mejor: menos grandilocuencia y más hábitos sostenibles, dedicando tiempo a lo que de verdad te hace bien.