Nuevo informe del BCE evidencia la necesidad del euro digital

El Banco Central Europeo (BCE) alerta de que la capitalización de estas monedas estables ya equivale al 7% del mercado cripto y supera los 215.000 millones de euros.

Bitcoin ronda los 105.000 dólares y mantiene una capitalización cercana a los 2,1 billones, el doble que a comienzos de 2024, mientras el conjunto del mercado cripto ya supera los 3,3 billones, según los últimos datos agregados de CoinMarketCap y Bloomberg. Ese crecimiento se refleja sobre todo en el auge de las stablecoins.

El 99% de ellas, encabezadas por Tether (USDT) y USDC, está referenciada al dólar y atesora en sus reservas casi 150.000 millones de euros en deuda pública estadounidense, lo que les convierte en compradores estructurales de letras del Tesoro y, de paso, drena liquidez del sistema financiero europeo.

El Banco Central Europeo (BCE) alerta de que la capitalización de estas monedas estables ya equivale al 7% del mercado cripto y supera los 215.000 millones de euros, con previsiones de triplicarse para 2027. Esa “dolarización digital” introduce un riesgo doble para la zona euro.

Primero, la fuga de ahorro (los emisores reinvierten en activos en dólares), segundo, la pérdida de relevancia internacional si empresas y particulares optan por medios de pago más rápidos, globales y, en ocasiones, anónimos. O sea, las criptomonedas con más futuro, sin duda, afectan a la economía.

La ofensiva geopolítica de Estados Unidos refuerza esa dinámica. La Administración Trump ha puesto en marcha una Strategic Bitcoin Reserve con los 17.000 millones de dólares en BTC incautados por la justicia federal, estableciendo un relato “pro cripto” que fortalece todavía más la supremacía del dólar en el ciberespacio financiero.

España no es ajena a la tendencia. El BBVA, primer banco del país con licencia MiCA, acaba de lanzar un servicio minorista de compraventa y custodia de bitcoin y ether tras obtener el visto bueno de la CNMV. La entidad abrirá esa opción a todos sus clientes en los próximos meses.

Esto muestra cómo la banca tradicional se prepara para capturar la demanda, mientras el regulador europeo advierte de que la exposición bancaria a criptoactivos en la zona euro se ha multiplicado por doce en un año, de 400 a 4.700 millones de euros.

El informe del BCE: Señales rojas para la zona euro

El Informe anual sobre el papel internacional del euro, publicado en junio de 2025, confirma que la moneda única conservó en 2024 una cuota del 20% en las reservas oficiales mundiales, frente al 57,8% del dólar.

Aunque la cifra parece estable, el BCE subraya que las iniciativas que promueven el uso global de las criptomonedas empiezan a erosionar la posición internacional del euro. Christine Lagarde insiste en que acelerar el euro digital es fundamental para la competitividad y la resiliencia del sistema de pagos europeo.

La institución advierte, además, de un posible efecto migratorio. Si ciudadanos y empresas encuentran en las stablecoins y en Bitcoin un vehículo más ágil y menos costoso, parte de los flujos comerciales podría desdolarizarse, pero sin pasar por el euro.

Según la agencia EFE, las criptomonedas pueden reducir el uso internacional del euro y, por ello, la moneda digital europea es prioritaria. La futura CBDC permitiría pagos offline, transacciones instantáneas y un límite de saldo aún por definir, en torno a 4.000 euros.

Mientras tanto, el BCE constata que los mayores emisores de stablecoins canalizan buena parte de sus reservas a bonos del Tesoro de EE. UU., desplazando demanda que, en otros tiempos, habría ido a títulos denominados en euros.

Ese trasvase se agudizará si el regulador europeo no ofrece pronto una alternativa digital competitiva. España, fuertemente bancarizada y con picos de uso de Bizum que superan los 60 millones de operaciones mensuales, observa la evolución con pragmatismo.

Si las empresas exportadoras facturan en dólares tokenizados, el riesgo de desintermediación cambia de escala. Por eso, la Autoridad Bancaria Europea y el Banco de España reclaman una puesta en marcha escalonada, pero firme, del euro digital antes de 2027.

Cómo avanza el euro digital: Diseño, fases y garantías de privacidad

Bruselas y Fráncfort han pasado de la retórica a la ingeniería. La fase de preparación del euro digital arrancó en noviembre de 2023 y durará, en principio, dos años. Luego, el Consejo de Gobierno del BCE decidirá si se emite la nueva moneda en 2026, con un despliegue comercial escalonado hasta 2027.

En su hoja de ruta, el Eurosistema trabaja ya con un límite de saldo cercano a 4.000 euros por usuario, pagos instantáneos incluso sin conexión y una arquitectura híbrida que delega en la banca la gestión de las carteras, mientras el banco central liquida los fondos en tiempo real.

El regulador insiste en que la privacidad será incluso mayor que en las tarjetas, al permitir transacciones anónimas de pequeño importe y separar los datos de identidad de la capa de liquidación.  La pieza legislativa que lo hará posible, el Reglamento del euro digital, avanza en el Parlamento Europeo.

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