Sale a la luz quiénes son los padres de Iker Jiménez: "No me permito que me quiten el foco"
Una talla de San Lucas del siglo XV, robada en 1979 en Astudillo (Palencia), ha sido recuperada en Italia tras un aviso clave. Iker Jiménez ha explicado en ‘Horizonte’ cómo sus padres, anticuarios, detectaron la pieza en un catálogo y alertaron a la Guardia Civil.
La noticia llevaba días circulando, pero ha sido el propio Iker Jiménez quien la ha terminado de convertir en relato televisivo. Al inicio de ‘Horizonte’, el presentador se refirió con ironía a una información que, según dijo, le había “quitado el foco”: la identificación de sus padres como los anticuarios que facilitaron una recuperación de alto valor patrimonial, una talla del siglo XV robada hace casi medio siglo en España.
La pieza en cuestión es una escultura de San Lucas, atribuida a Gil de Siloé, desaparecida en 1979 en Astudillo (Palencia) y localizada ahora en una sala de subastas del norte de Italia. La Guardia Civil, en coordinación con los Carabinieri, ha intervenido para recuperarla y garantizar su retorno.
Una pista en un catálogo y la intuición profesional
En el programa, Carmen Porter aportó uno de los detalles que mejor explican por qué el caso ha generado tanto interés: el inicio no estuvo en un laboratorio ni en una denuncia reciente, sino en una mirada entrenada.
“Su madre la vio en un catálogo”, explicó Porter, relatando cómo el interés por una pieza concreta derivó en una investigación casi artesanal. A partir de ahí, según se contó en antena, la familia cruzó datos, rastreó referencias y llegó a una conclusión: podía tratarse de la talla sustraída décadas atrás.
Ese es el punto en el que la historia cambia de plano. De la curiosidad profesional al aviso formal. Según el relato de Iker Jiménez, fueron sus padres quienes contactaron con la Guardia Civil al detectar indicios suficientes.
La operación y el regreso de un “tesoro”
La Guardia Civil informó de la recuperación en Italia junto a un comando de los Carabinieri. A partir de esa actuación, la pieza ha quedado asegurada para su restitución a España, cerrando un círculo que empezó con un robo en plena Transición y que ha reaparecido, décadas después, en el mercado internacional del arte.
Iker Jiménez, en su intervención, subrayó una idea que funciona como moraleja: el valor no solo es económico. Se preguntó “cuánto vale” una pieza de este maestro, pero remató destacando que sus padres, entre todas las opciones, “prefieren que España tenga el tesoro” que un día desapareció.
Sin compensación económica y con una reivindicación de oficio
El presentador añadió un elemento que también ha alimentado el debate: sus padres, dijo, no han recibido compensación económica, pero sí el reconocimiento íntimo de haber actuado conforme a una ética profesional.
En su defensa del oficio anticuario —“con mucho esfuerzo, mucho estudio y mucho conocimiento”, afirmó—, Jiménez lo presentó como un trabajo a menudo cuestionado, pero esencial en la conservación de patrimonio y en la detección de piezas que reaparecen fuera de circuito.
El foco, el espectáculo y el orgullo familiar
La frase “No me permito que me quiten el foco” funcionó como guiño y como declaración de estilo. Iker Jiménez convirtió una actuación policial y un caso patrimonial en un momento de televisión con sello propio: mezcla de humor, homenaje familiar y reivindicación.
Y, al final, eso es lo que explica la viralidad: una obra del siglo XV, un robo con historia, una subasta en Italia, una investigación que arranca en un catálogo… y una figura mediática que lo cuenta como si fuera un capítulo más de su universo. Si la pieza vuelve, la historia —esa— ya se ha quedado.