Pere Navarro, director de la DGT: “Al centro no vas a ir ni en eléctrico, vas en transporte público o en taxi"
“Al centro de la ciudad no vas a ir ni en eléctrico, ni en diésel, ni en gasolina. Vas a ir con transporte público y, si tienes prisa, tienes la alternativa del taxi, del Uber o del Cabify”. Con estas palabras, el director de la Dirección General de Tráfico, Pere Navarro, ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre el papel del coche privado en los centros urbanos.
Las declaraciones, realizadas en el marco de una reflexión sobre movilidad, apuntan a que el principal problema de las ciudades no es únicamente la contaminación, sino la falta de espacio. Navarro ha cuestionado así el enfoque que centra el debate en el tipo de motor y ha rechazado que el coche eléctrico deba tener un trato diferenciado en los cascos urbanos.
El debate sobre emisiones y espacio urbano
El responsable de la DGT ha señalado que en los últimos tiempos el discurso público se ha centrado en las emisiones y en la promoción del vehículo eléctrico como solución, algo que, a su juicio, no resuelve el problema estructural de la movilidad urbana. En ese sentido, ha advertido contra la idea de otorgar ventajas de acceso al centro a los coches eléctricos, insistiendo en que el acceso debe resolverse con transporte colectivo o servicios profesionales de movilidad.
Estas afirmaciones llegan en un momento en el que muchas ciudades españolas están redefiniendo sus políticas de tráfico y movilidad, con especial protagonismo de las zonas de bajas emisiones.
Las zonas de bajas emisiones y el caso de Zaragoza
La implantación de las zonas de bajas emisiones (ZBE) es una obligación legal para municipios de más de 50.000 habitantes y tiene como objetivo mejorar la calidad del aire y reducir el tráfico en áreas urbanas sensibles. En Zaragoza, la ZBE se ha puesto en marcha recientemente, estableciendo restricciones de acceso en función del distintivo ambiental de los vehículos.
El modelo zaragozano, como el de otras ciudades, se apoya en criterios de emisiones para regular el tráfico, aunque mantiene excepciones y fases de adaptación. En este contexto, las palabras de Navarro introducen un matiz relevante al debate: no se trata solo de qué vehículos contaminan menos, sino de cuántos coches acceden al centro y cómo se gestiona el espacio disponible.
Una discusión presente en otras ciudades europeas
El planteamiento del director de la DGT conecta con una tendencia observada en distintas ciudades europeas, donde las políticas de movilidad van más allá del tipo de motor. En algunos casos se han implantado peajes urbanos, limitaciones de acceso por franjas horarias o una reducción directa del tráfico privado en favor del transporte público y los desplazamientos a pie o en bicicleta.
Estas medidas, aplicadas con distintos enfoques según la ciudad, han generado debates similares sobre el equilibrio entre libertad de movimiento, actividad económica y uso del espacio público.
Un debate abierto sobre el modelo de movilidad urbana
Las declaraciones de Pere Navarro no suponen un cambio normativo inmediato, pero sí reavivan una discusión de fondo sobre el modelo de ciudad y de movilidad que se está construyendo. En un escenario marcado por la entrada en vigor de las zonas de bajas emisiones y por la transformación del transporte urbano, el debate sigue abierto sobre si el futuro pasa por cambiar de coche o por reducir su presencia en los centros urbanos, una cuestión que también se plantea ya en ciudades como Zaragoza.