El pueblo con 54 habitantes de Teruel que esconde huellas fósiles únicas en Europa
En el corazón de la provincia de Teruel, donde los paisajes de montaña y los pueblos con encanto son protagonistas, se esconde Bueña, un municipio que, pese a su reducido tamaño, alberga un tesoro paleontológico de relevancia mundial. Con apenas 54 habitantes, este rincón de la comarca del Jiloca es un destino perfecto para quienes buscan tranquilidad y, al mismo tiempo, una conexión directa con el pasado.
HUELLAS FÓSILES DE DIMENSIONES EXTRAORDINARIAS
El mayor atractivo de Bueña no se encuentra en sus calles ni en sus monumentos, sino en las rocas que lo rodean. En 1984 se descubrieron en sus inmediaciones las icnitas de Megaplanolites ibericus, unas impresionantes huellas fósiles que corresponden a un crustáceo de gran tamaño y que son las más grandes encontradas en España. Estas marcas, visibles en una pared rocosa de 15 metros de altura, han sido reconocidas internacionalmente debido a su interés geológico y su singularidad.
Según investigaciones recientes llevadas a cabo por las universidades de Jaén y Granada, junto con el Parque de las Ciencias de Andalucía, este antiguo lecho marino se encontraba a profundidades mayores de las que se pensaban anteriormente, entre 60 y 80 metros bajo el agua. Este hallazgo ha permitido comprender mejor el ecosistema en el que vivió esta criatura hace 155 millones de años.
BUEÑA: ENCANTO HISTÓRICO Y NATURAL
Pero Bueña no es solo un destino para los apasionados de la paleontología. Su casco urbano conserva interesantes vestigios de su historia, como las ruinas de un castillo medieval situado en lo alto de una colina, del que aún se pueden ver algunos muros y una torre. También destaca la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, del siglo XVII, que alberga valiosas tallas religiosas.
Otro punto de interés es la ermita de San Vicente Mártir, que según la tradición fue un lugar de descanso del santo durante su traslado como prisionero hacia Valencia. A su alrededor, el paisaje se despliega en todo su esplendor, con la cercana Sierra Palomera, un espacio natural protegido, y valles cubiertos de vegetación autóctona como sabinas, carrascas y endrinos.
Bueña forma parte de la Ruta Verde del Reciclaje del Jiloca, un proyecto que busca revitalizar los pueblos mediante el arte y la reutilización de materiales. Junto con las localidades de Blancas y Burbáguena, esta iniciativa promueve el desarrollo sostenible a través de la creatividad y la colaboración con artistas locales.
CÓMO LLEGAR A BUEÑA
Para visitar este fascinante destino, se puede acceder en coche desde Teruel capital en un trayecto de unos 40 minutos por la A-23. Desde Zaragoza, el viaje dura aproximadamente una hora y cuarto por la misma carretera.
En cuanto a la gastronomía, una parada obligatoria es el bar de tapas Delicias Angelina, donde los visitantes pueden degustar platos tradicionales de la zona antes de continuar explorando los encantos de este pequeño pero sorprendente pueblo turolense.

