De café improvisado a proyecto de vida en Olba: la historia tras La casa de Los Moyas

Teresa Laguna fundó este alojamiento a orillas del río Mijares (Teruel) hace diez años: "Fue un proyecto loco de juventud".
Uno de los rincones de La casa de Los Moyas, en Olba (Teruel).
Uno de los rincones de La casa de Los Moyas, en Olba (Teruel).

Hace 35 años, Teresa Laguna y su marido Toño llegaron por casualidad a Olba, en la comarca de Gúdar-Javalambre (Teruel). En busca de un lugar donde hacer una pausa y tomar un café, tomaron una carretera "infernal" que descendía por la garganta del río Mijares. Lo que comenzó como una parada fortuita se convirtió en el inicio de una gran aventura: adquirieron un conjunto de tres casas en la aldea deshabitada de Los Moyas, justo al otro lado del puente de Carlos IV. Así comenzó lo que Teresa recuerda como "un proyecto loco de juventud": La casa de Los Moyas.

Por aquel entonces, Teresa, periodista de profesión, rondaba la treintena y, junto a su marido, dedicó fines de semana y vacaciones a restaurar las casas con la intención de recuperar la memoria de aquella pequeña aldea. En un principio, su idea era contar con una casa de veraneo a la que viajar desde Valencia, donde vivían. Sin embargo, con el paso del tiempo, el proyecto creció hasta convertirse en un alojamiento rural que promueve el ecoturismo.

Teresa Laguna, propietaria de La casa de Los Moyas, en Olba (Teruel).
Teresa Laguna, propietaria de La casa de Los Moyas, en Olba (Teruel).

LOS 10 'AÑICOS' DE LA CASA DE LOS MOYAS 

En mayo de este 2025 La casa de Los Moyas cumplirá diez años. Una década desde que abrió las puertas este espacio que es mucho más que una casa rural. En su entorno se ofrecen experiencias como baños de bosque, trufiturismo, astroturismo, mindfulness o yoga. "Queremos que quienes nos visitan no sean meros espectadores, sino que también se impliquen", asegura Teresa.

 

Su vida dio un giro cuando su marido falleció y sus hijas se marcharon a estudiar fuera. "No podía dejar que todo lo que habíamos construido se quedara vacío. Quería que ese lugar especial siguiera teniendo sentido y que otras personas pudieran disfrutarlo", cuenta. Actualmente, dedica su tiempo a acoger viajeros que buscan experiencias auténticas en contacto con la naturaleza. "Son ecoturistas, gente que respeta y valora el entorno", asegura.

Pilates en La casa de Los Moyas.
Pilates en La casa de Los Moyas.

Teresa echa la vista atrás para hacer balance de estos diez años que han sido exigentes, sobre todo en los comienzos, pero muy gratificantes. "Nunca pensé que iba a ser tan satisfactorio abrir las puertas de mi casa para personas que necesitaban salir de las grandes ciudades", reflexiona.

Para celebrar los 10 'añicos' de Los Moyas, todos sus clientes y aquellos que quieren conocer la casa pueden alojarse en ella con un descuento del 5%. Además, a su llegada recibirán un pequeño detalle sorpresa. "Es una forma de agradecer su confianza todos estos años", explica Teresa.

TURISMO REPONSABLE

Los visitantes de La casa de Los Moyas llegan atraídos tanto por el enclave como por el concepto de turismo responsable que se promueve. "Muchos repiten y también vienen por recomendación", explica Teresa. La mayoría proceden de la Comunidad Valenciana, así como de Cataluña y Madrid. "De Zaragoza viene poca gente, porque no conocen la zona. Pero quienes lo hacen, se enamoran del lugar y hasta se plantean comprar una casa aquí", comenta. A su juicio, el sur de Aragón es un tesoro natural poco conocido. "Es un paisaje primigenio, de los que apenas quedan".

La casa de Los Moyas, en Olba.
La casa de Los Moyas, en Olba.

El complejo de Los Moyas se compone de tres casas del siglo XVII, de arquitectura tradicional aragonesa. El alojamiento más grande puede acoger entre 10 y 13 personas, mientras que la casa pequeña está pensada para cuatro y el ático, para dos o tres. 

Más allá de servir como alojamiento, Teresa plantea la casa como un espacio para entrar en contacto con la naturaleza y donde los niños puedan jugar en libertad y sin peligros. La zona de la era es el escenario perfecto para acoger sesiones de yoga, pilates, meditación o mindfulness. Además, se organizan baños de bosque, una práctica cada vez más demandada y que no consiste en una actividad de senderismo, sino que se trata de un paseo meditativo.

HACIA EL ARTE Y LA CREATIVIDAD

De un tiempo a esta parte, Teresa ha emprendido un nuevo camino de trabajo y en La casa de Los Moyas se organizan cursos de creación artística, pintura o fotografía. Sin ir más lejos, este fin de semana, Isidro Ferrer, premio nacional de diseño y también de ilustración, impartirá un curso en un emplazamiento de excepción. 

Taller de pintura en La casa de Los Moyas.
Taller de pintura en La casa de Los Moyas.

"Es un entorno que se presta mucho para eso y pensé que sería interesante que la gente que viene no solo lo hiciera para pasar el rato, sino que también se pudiera inspirar", explica Teresa. Una idea que está teniendo muy buena acogida entre los visitantes de La casa de Los Moyas.

Buena parte de esta clientela es recurrente. Algunos han repetido tantas veces que para Teresa son casi como amigos. Esa es su verdadera satisfacción: "Estoy contenta de la forma en que se marchan. Se van relajados, contentos y en paz. Entonces piensas que ahí llevan un pequeño capital de bienestar y de salud", asegura.

Quienes elijan La casa de Los Moyas encontrarán no solo un entorno privilegiado a orillas del Mijares, sino también la hospitalidad de Teresa, que ha convertido un sueño compartido en un proyecto vital. "Emprender sola, sin experiencia previa, ha sido un desafío. Pero también una aventura apasionante y muy gratificante", concluye.

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