El pueblo de Teruel con nombre de mujer que guarda un castillo con un foso de 500m

En la comarca turolense del Jiloca, este pueblo guarda un tesoro medieval poco conocido: un castillo con un impresionante foso de 500 metros excavado directamente en la roca viva.
El pueblo de Teruel con nombre de mujer que guarda un castillo con un foso de 500m  ./ Turismo de Aragón
El pueblo de Teruel con nombre de mujer que guarda un castillo con un foso de 500m ./ Turismo de Aragón
En la provincia de Teruel, en plena comarca del Jiloca, se encuentra Alba del Campo, un pequeño municipio de apenas 160 habitantes que encierra un patrimonio inesperado. Pese a su tamaño, este enclave rural guarda uno de los castillos más singulares de Aragón, coronado por un foso de nada menos que 500 metros excavado en la roca viva. Un rincón que mezcla historia, paisaje y tradición en un entorno que invita a ser descubierto con calma.

El castillo de Alba se alza sobre una colina que domina el municipio, muy cerca de la ermita de San Cristóbal. Su origen se remonta, como mínimo, al siglo XIV, aunque existen indicios de ocupación mucho anteriores, de época ibérica, romana e incluso árabe.

Durante la Edad Media, esta fortaleza fue una pieza clave en el control fronterizo entre Aragón y Castilla. En 1308, Jaime II de Aragón nombró alcaide del castillo a Martín Garcés de Galvanes, y en 1357, la reina Leonor de Aragón y Foix ordenó repararlo y construir un aljibe, ante el inminente riesgo de conflicto con el reino vecino.

UNA ARQUITECTURA QUE IMPRESIONA

El recinto fortificado tiene una planta rectangular de 30 por 20 metros, con muros almenados y torreones en las esquinas. Pero su mayor singularidad es el foso: 500 metros excavados a mano en la roca viva, que rodean la estructura y la dotaban de una protección excepcional.

En una de las esquinas se conserva una torre cuadrada de cinco metros de lado, coronada por una buharda amatacanada, utilizada para la defensa vertical. También se aprecian los restos de otros torreones y estructuras defensivas, que dan pistas sobre la importancia estratégica que tuvo esta plaza fuerte durante siglos.

UN LEGADO QUE PIDE SER DESCUBIERTO

Aunque en estado de ruina progresiva, el castillo de Alba sigue siendo uno de los conjuntos defensivos más singulares del sur de Aragón. La fortaleza, de titularidad pública, puede visitarse libremente, y ofrece al visitante una panorámica privilegiada del entorno rural del Jiloca.

UN PUEBLO PEQUEÑO CON MUCHA IDENTIDAD

Alba es un municipio que apenas supera el centenar de habitantes, pero que conserva un patrimonio de gran interés. La iglesia de la Santa Cruz y ermitas como las de Santa Bárbara o San Roque forman parte de su atractivo patrimonial, además de tradiciones como el Vía Crucis del Viernes Santo o la festividad de Santa Bárbara, cada 4 de diciembre.

Con un nombre evocador y un pasado que resiste en piedra, Alba es uno de esos lugares que sorprenden sin hacer ruido, recordando que Teruel, una vez más, también existe… y guarda historias por descubrir.

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