La zona más fría de España está en Teruel y se conoce como 'El triangulo de hielo'

Un enclave en Teruel que explica por qué España también tiene su propio "polo del frío".
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La zona más fría de España está en Teruel y se conoce como 'El triangulo del hielo'

Entre Teruel, Calamocha y Molina de Aragón se encuentra el conocido triángulo de hielo, un enclave único que registra cada año algunas de las temperaturas más extremas del país y donde se han medido los valores más bajos en zonas pobladas según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).

¿Dónde está el triángulo de hielo?

La franja geográfica que forman Teruel, Calamocha y Molina de Aragón es, desde hace décadas, referencia nacional cuando se habla de frío extremo. Aquí se produjo, el 17 de diciembre de 1963, el que sigue siendo el récord oficial de temperatura mínima en zona habitada en España: -30 ºC, registrado en el observatorio de Calamocha-Fuentes Claras.

Aquel valor no solo marcó un hito climatológico, sino que consolidó esta zona como el Polo del Frío español, un mote que ha mantenido gracias a la recurrencia con la que sus termómetros se desploman por debajo de los -20 ºC.

No hace falta irse tan lejos en el tiempo para encontrar cifras similares. En enero de 2021, tras un episodio de nevadas copiosas, la localidad de Torremocha del Jiloca registró -26,5 ºC, una temperatura que recuerda a los grandes inviernos del siglo pasado. Ese mismo temporal dejó valores de -25 ºC en Molina de Aragón, -25 ºC en Bello y -21 ºC en Teruel, todos dentro o muy cerca del triángulo de hielo.

¿Por qué hace tanto frío en este triángulo?

Aunque no es el único punto de España que experimenta mínimos extremos —Castilla y León, los Pirineos o algunas zonas de Andalucía también alcanzan los -20 ºC—, en esta región existe una especial predisposición a que los descensos térmicos sean más intensos y más frecuentes.

La clave está en una combinación de factores. Orografía favorable al estancamiento del aire frío: entre los Montes Universales, la Sierra Palomera y la depresión del Jiloca, la masa de aire frío queda literalmente atrapada. 

Cielos despejados tras las nevadas: tras un episodio invernal potente, el cielo se abre, el viento desaparece y el suelo nevado actúa como un gigantesco reflector que impide que el suelo absorba calor y el llamado “efecto congelador”: durante días, incluso a pleno sol, el termómetro no logra superar los 0 ºC. El aire frío se vuelve más denso, se deposita en el fondo de los valles y queda inmóvil, como si la comarca entera se convirtiera en una gigantesca cámara frigorífica.

Según especialistas de Aemet, esta dinámica se repite de forma periódica desde el siglo XIX: más de un centenar de episodios con registros inferiores a los -20 ºC están documentados en este triángulo.

Teruel, Calamocha y Molina de Aragón: datos que hablan por sí solos

La climatología de Molina de Aragón lo demuestra: el 40% de sus días invernales registra mínimas inferiores a -4 ºC, y en el 20% bajan de -7 ºC

Entre los episodios más destacados están el 24 de enero de 1971: -21 ºC en Teruel, la Navidad de 2001: -24 ºC en Molina, -20 ºC en Calamocha y -19 ºC en Teruel o el 12 de enero de 2021: hasta -25 ºC en los tres vértices del triángulo.

Sin embargo, nada supera al invierno de 1963. Solo un precedente —los -32 ºC registrados en 1956 en Estany Gento, una zona no habitada— había mostrado temperaturas tan extremas. Por eso el récord de Calamocha sigue siendo el referente oficial: fue en un lugar poblado y con impacto directo en la vida diaria de sus habitantes.

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