El día a día de una Zaragoza que no se detiene: el trabajo de FCC en la sostenibilidad urbana
Zaragoza es una ciudad que no se detiene. Con cerca de 700.000 habitantes en 2023, una intensa actividad comercial y miles de desplazamientos diarios, la limpieza viaria y la recogida de residuos se han convertido en un servicio crítico. Mantener el espacio público en condiciones exige una maquinaria enorme que trabaja, literalmente, las 24 horas. Y ahí, FCC Medio Ambiente —presente en la capital desde 1941— es el actor central.
Desde marzo de 2023, FCC gestiona el nuevo contrato de limpieza viaria y recogida de basuras del Ayuntamiento de Zaragoza. No es un contrato cualquiera: es uno de los más importantes de toda la empresa en España, tanto por dimensión como por exigencia operativa. Cada día se ponen en marcha 478 equipos de limpieza viaria y 124 equipos de recogida de residuos, apoyados por más de 1.000 operarios que cubren todos los distritos, todos los barrios y todas las franjas horarias.
El despliegue logístico también es notable: un parque central, cuatro parques secundarios, 21 centros auxiliares y 10 locales de barrio. Ese mapa interno permite algo clave: respuesta rápida donde hace falta. Baldeos en una calle tras un evento masivo, retirada urgente de cartón acumulado en zonas comerciales o limpieza de manchas y chicles en áreas de alta afluencia. La instrucción es simple: que la ciudad funcione, sin excusas.
Una limpieza pensada barrio a barrio
El objetivo del servicio es doble. Por un lado, garantizar el mantenimiento diario de calles, aceras, plazas, contenedores y calzadas. Por otro, adaptar ese esfuerzo a la realidad de Zaragoza: una ciudad muy extensa, con zonas peatonales consolidadas en el centro, barrios en crecimiento en el sur y áreas industriales históricas que también generan residuos específicos.
Para dar respuesta, FCC ha incorporado métodos de trabajo más flexibles. Uno de ellos es el barrido dual, que combina operarios a pie —con sopladoras, escobas, lanzas de agua a presión— y maquinaria que realiza el barrido mecánico, el baldeo o la limpieza mixta. El resultado es una intervención más completa y más rápida, sobre todo en áreas de alta rotación de gente.
Además, el servicio incluye equipos específicos para actuaciones muy concretas: retirada de pintadas en altura, eliminación de manchas persistentes en el pavimento o limpieza de espacios de difícil acceso. También se utilizan vehículos auxiliares eléctricos ligeros —triciclos, patinetes de trabajo— que permiten entrar en zonas peatonales o cascos históricos donde no puede operar maquinaria pesada. Es un formato de limpieza quirúrgica.
Menos ruido, menos emisiones, más control
El nuevo contrato municipal obliga a dar un salto ambiental. FCC Medio Ambiente se ha comprometido a reducir en un 20% la huella de carbono respecto a la contrata anterior. Para lograrlo, ha renovado su flota con criterios de sostenibilidad y eficiencia energética.
Hoy, el 33% de los vehículos son 100% eléctricos, con etiqueta CERO emisiones. Otro 53% funciona con Gas Natural Comprimido (GNC) y tiene etiqueta ECO. Solo el 14% restante opera con diésel, y se trata de motores más modernos y menos contaminantes. Esta transición reduce CO₂, óxidos de nitrógeno y partículas en suspensión, y mejora de manera directa la calidad del aire.
Pero hay otro impacto que el ciudadano nota sin mirar una gráfica: el ruido. Los nuevos equipos —tanto barredoras como recolectores— incluyen sistemas de insonorización avanzada, lo que disminuye el impacto acústico en las limpiezas de noche o en los vaciados de contenedores a primera hora.
Además, la empresa ha incorporado herramientas digitales para optimizar rutas: menos kilómetros en vacío, menos combustible gastado, menos horas improductivas. El objetivo no es solo limpiar más, sino limpiar mejor y con menor coste ambiental.
Una infraestructura propia para sostener el servicio
Para alimentar esa flota ECO, FCC ha tenido incluso que construir infraestructura propia en Zaragoza. En su sede cuenta ya con la mayor gasinera de Aragón, una estación de compresión de gas natural preparada para repostar simultáneamente entre 30 y 35 camiones recolectores por hora, con una capacidad de suministro de hasta 2.966 metros cúbicos normales de gas por hora.
Este punto de abastecimiento es clave para garantizar que los vehículos de GNC entren y salgan a turno sin parar el servicio. Paralelamente, se han instalado puntos de recarga para los vehículos totalmente eléctricos, lo que acelera la electrificación real del trabajo diario, no solo el anuncio.

