La nueva meta de Zaragoza con la Virgen del Pilar: convertir su devoción en Patrimonio Inmaterial de la Humanidad
El Ayuntamiento de Zaragoza ha reorientado su estrategia en torno a la candidatura de la Plaza del Pilar ante la Unesco, descartando la opción de solicitar su reconocimiento como Patrimonio Mundial de carácter material y abriendo la puerta a una nueva vía centrada en el ámbito inmaterial: la devoción a la Virgen del Pilar.
Así lo ha explicado la alcaldesa de la ciudad, Natalia Chueca, durante la presentación del nuevo alumbrado de la catedral La Seo del Salvador, donde reconoció que no se han producido avances recientes en la tramitación de la propuesta vinculada a la plaza.
Según sus palabras, los informes técnicos apuntan a que las opciones de lograr una declaración de patrimonio material son limitadas, mientras que existe mayor viabilidad en el terreno intangible.
En este nuevo enfoque, el consistorio plantea impulsar la candidatura de la “Virgen del Pilar y su devoción” como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Por otro lado, la idea original de promover la Plaza del Pilar como patrimonio mundial se remonta a 2020, aunque entonces se mantuvo con discreción para no interferir en otros procesos culturales en marcha, como la candidatura de la jota aragonesa.
Posteriormente, en enero del año pasado, el pleno municipal volvió a impulsar por unanimidad la propuesta de incluir no solo la plaza, sino también su entorno monumental, con la Basílica del Pilar, La Seo o la Lonja, dentro de una posible declaración de Patrimonio Mundial.
Sin embargo, la situación ha cambiado y el ayuntamiento parece haber aparcado esa vía. La dificultad para encajar grandes conjuntos urbanos en la lista de Patrimonio Mundial ha llevado a explorar alternativas más centradas en la dimensión cultural y religiosa del fenómeno.
La devoción a la Virgen del Pilar, profundamente arraigada en Zaragoza, se extiende además mucho más allá del ámbito local. Considerada patrona de la Hispanidad, su culto está presente en distintos países de Europa, América y Asia.
Existen templos y celebraciones de la Virgen del Pilar en lugares como Argentina, Venezuela, México, Uruguay o Filipinas, lo que refuerza su dimensión internacional.
Los requisitos que pide la Unesco
La posible candidatura de la Virgen del Pilar no depende únicamente de su importancia histórica o simbólica, ya que la Unesco exige que este tipo de reconocimientos se basen en manifestaciones culturales vivas y compartidas por una comunidad, transmitidas de generación en generación y respaldadas por medidas que garanticen su conservación.
En este caso, la propuesta tendría que tramitarse a través del Gobierno central y demostrar de forma detallada el arraigo social de la devoción, la participación de instituciones, cofradías y ciudadanía, así como la continuidad de unas tradiciones que cada año convierten Zaragoza en un punto de encuentro religioso y cultural de gran relevancia.
Por el momento, el proyecto entra en una nueva fase de redefinición, en la que la atención se desplaza desde el conjunto arquitectónico de la Plaza del Pilar hacia el valor simbólico y cultural de una de las devociones más representativas de la identidad aragonesa.

