La planta de Zaragoza que tiene la culpa de tu alergia y de estornudar todo el día

La estrategia de expansión de la capitana se basa en el viento... y eso en Zaragoza la potencia.

Con la llegada de mayo y junio, los zaragozanos alérgicos comienzan a sentir los efectos de una vieja conocida: la capitana, una planta esteparia que florece con fuerza en la capital aragonesa y cuya polinización se ha convertido en un verdadero suplicio para quienes sufren alergia al polen. Bajo su nombre científico Salsola kali, esta mala hierba, resistente y tenaz, ha encontrado en el clima seco y el cierzo de Zaragoza el hábitat perfecto para expandirse.

Este arbusto, que puede alcanzar hasta un metro de altura, es habitual en caminos, terrenos baldíos y solares. Su capacidad para adaptarse a suelos con amplias variaciones de pH y temperatura la ha convertido en una de las especies más comunes —y molestas— de los alrededores urbanos. A su lado, el cardo ruso (Salsola kali tagus), una variante originaria de la antigua URSS, ha comenzado a teñir de tonos rosados las riberas del Ebro, Huerva, Gállego y el Canal Imperial, extendiéndose con la misma eficacia.

Una planta con el cierzo como aliado

La estrategia de expansión de la capitana se basa en el viento. Cuando madura, la planta se desprende de su parte aérea y, en un gesto propio del western clásico, rueda por las calles y campos de la ciudad, arrastrada por el cierzo. En este recorrido dispersa miles de semillas que pueden sobrevivir enterradas durante décadas hasta que el terreno es removido, como ocurrió tras las obras de la Expo 2008, que despertaron semillas dormidas desde hacía años.

Con la floración en primavera, la capitana se convierte en una de las principales causas de alergia en Zaragoza, sumándose a la ya intensa temporada de gramíneas, olivo y ciprés. Los expertos advierten de que este año, debido a las intensas lluvias y el aumento de la contaminación, la carga de polen es aún más agresiva, lo que hace que incluso personas que nunca antes habían tenido alergia comiencen a mostrar síntomas.

Síntomas y consejos para mitigar los efectos

Picor de ojos, estornudos, congestión nasal, dificultad respiratoria o incluso crisis asmáticas son algunos de los síntomas habituales entre los afectados por la alergia primaveral. Desde los centros farmacéuticos de Zaragoza aseguran que se está notando un repunte en la demanda de antihistamínicos y tratamientos preventivos, especialmente tras la polinización de los cipreses y el inicio de la de las gramíneas.

El Ayuntamiento de Zaragoza, en colaboración con el Colegio de Farmacéuticos, trabaja para reducir el impacto de la vegetación alergénica. Una de las estrategias es plantar especies menos problemáticas, como el plátano de sombra, en las nuevas zonas urbanas, frente a su gran presencia en el casco urbano más antiguo.

Zonas críticas y recomendaciones

Los parques de la ribera del Ebro, los cauces fluviales y espacios verdes como el Parque Grande José Antonio Labordeta o el Parque de Delicias son áreas con alta concentración de especies alergénicas, por lo que los alérgicos deben evitarlos en los días de mayor concentración de polen. En cambio, barrios como Valdespartera o Parque Goya, donde sopla con más fuerza el viento, son zonas más seguras.

La recomendación de los especialistas es clara: consultar el mapa polínico, ventilar la casa en las primeras horas del día, usar gafas de sol y mascarillas al aire libre, y, sobre todo, seguir el tratamiento prescrito en cuanto aparezcan los primeros síntomas.

La capitana ha venido para quedarse, y cada año encuentra en Zaragoza un entorno más favorable. Mientras la ciudad busca soluciones para convivir con ella, los alérgicos deberán prepararse para una primavera cada vez más temprana, intensa y exigente.

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