Tensión en la plaza de España de Zaragoza por concentraciones enfrentadas sobre Venezuela
La plaza de España de Zaragoza vivió este sábado por la tarde momentos de tensión al coincidir en el mismo espacio dos concentraciones con mensajes opuestos sobre la situación en Venezuela, tras la intervención militar de Estados Unidos y el derrocamiento del presidente Nicolás Maduro. Pese al clima de confrontación verbal, no se registraron incidentes de gravedad, gracias a la mediación policial.
Desde primera hora de la tarde, decenas de venezolanos residentes en Zaragoza comenzaron a reunirse en la céntrica plaza portando banderas nacionales y celebrando lo que consideran el fin del chavismo en el poder. Con cánticos a favor de la libertad y consignas como “Y ya cayó, y ya cayó, este gobierno ya cayó”, los asistentes expresaron su alivio y esperanza tras años de crisis política y social en su país.
Sin embargo, en el mismo lugar estaba convocada una concentración bajo el lema “¡Abajo el imperialismo. Fuera EE UU de Venezuela y América Latina”, en protesta por la actuación del presidente estadounidense Donald Trump. La coincidencia de ambas convocatorias, y la negativa inicial de los grupos a abandonar la plaza, obligó a desplegar un importante dispositivo de la Policía Nacional para evitar enfrentamientos.
Celebración, protesta y choque de relatos
En un ambiente mayoritariamente festivo, los venezolanos reprocharon a los manifestantes contrarios a la intervención que “no son venezolanos” y que desconocen lo que supone vivir sin servicios básicos. “No tener agua, luz ni comida no es una ideología, es una realidad”, se escuchó entre los congregados.
Finalmente, la Policía decidió reubicar a los venezolanos en uno de los laterales de la plaza, permitiendo que la concentración autorizada ocupara el espacio central. La salida del grupo fue acompañada de abucheos y gritos como “vendepatrias”, “traidores” o “cipayos”, aunque algunos manifestantes permanecieron en la zona.
Entre los venezolanos, María Salinas, residente en Zaragoza desde hace una década, expresó su emoción al asegurar que “por fin podemos decir que somos libres”. Reconoció, no obstante, que la mayoría no deseaba que la salida de Maduro se produjera mediante una intervención estadounidense. “Sabemos que Estados Unidos siempre busca otras cosas”, afirmó, aunque destacó que, a su juicio, “no ha habido tantas muertes que lamentar”.
Salinas reclamó además que ningún miembro del antiguo Gobierno forme parte del futuro Ejecutivo y pidió al presidente electo Edmundo González que inicie una nueva etapa política en el país.
Otro de los asistentes, Germain, de 32 años, relató que se despertó de madrugada tras una llamada de su madre desde Venezuela mientras escuchaba los bombardeos. “Hoy me han devuelto la esperanza de volver a soñar”, aseguró, denunciando la falta de acceso a alimentos, sanidad y recursos básicos tras años de crisis.
Miedo al precedente en América Latina
En la concentración contraria a la intervención, Mercy Rojas, de origen colombiano, calificó la jornada como “uno de los días más tristes” de su vida y alertó del riesgo que, a su juicio, supone la actuación estadounidense para la soberanía de la región. “Ya invadieron Venezuela y pueden ir a por Colombia, Brasil o México”, afirmó, advirtiendo de un retroceso democrático en América Latina.
Aunque reconoció que la continuidad de Maduro en el poder no era justificable, Rojas defendió que “ninguna invasión de un país imperialista va a solucionar los problemas internos” y reclamó que los cambios políticos se produzcan “con respeto al Derecho Internacional y por decisión de los propios venezolanos”.
La tarde concluyó sin enfrentamientos físicos, pero dejó patente la polarización y el impacto internacional de la crisis venezolana, incluso a miles de kilómetros de distancia, en una ciudad como Zaragoza que este sábado se convirtió en escenario simbólico del choque de relatos sobre el futuro de América Latina.