Cartas al director | Tengo T.E.A. y no me dejan hacer TEAtro

Jorge tiene 10 años. Actualmente se encuentra cursando 5º de primaria en el centro donde ejerzo mi vocación como maestro. Jorge, al igual que el resto de sus compañeros, es una persona única, especial e irrepetible, que cada día nos enriquece a todos los que conformamos la comunidad educativa de nuestro centro.

Y sí, Jorge tiene una etiqueta, pertenece a ese grupo de personas que presentan un Trastorno del Espectro Autista pero, para todos los que conformamos su entorno cercano, y así debería ser para la sociedad, es solo una cualidad más de Jorge, como lo son su espontaneidad, su firmeza ante las normas, su curiosidad intelectual, su cariño inmenso o su gusto por las artes escénicas.

Sin embargo, Jorge ha vivido la cara más cruel y desagradable de esta sociedad que no es otra que la de no asumir que estamos en una sociedad diversa, donde se nos llena la boca en pro de la inclusión, del acogimiento al diferente y de todas esas bondades que luego, en una primera clase de una escuela de teatro, quedan relegadas al último rincón del escenario porque supone un esfuerzo su acompañamiento e inclusión.

Tras haber asistido a la primera sesión de la Escuela de Teatro organizada por el Teatro Arbolé, la familia de Jorge, a través de una llamada telefónica desde la coordinación de la actividad, ha recibido la noticia de que Jorge no puede participar más de la actividad debido a su condición de persona TEA, ya que, según la profesora, afecta a la dinámica y control del grupo (8 niños entre 6 y 10 años). 

Ante tal circunstancia e injusticia, la familia, en la figura de Verónica, madre de Jorge, ha decidido abrir su corazón en su perfil público de RR.SS..He tenido la suerte de compartir mucho tiempo de vida con Jorge y me niego a quedarme de brazos cruzados. Creo firmemente que debemos denunciar estas actuaciones que bajo ningún prisma deben ser toleradas y admitidas en una sociedad como se presupone que es la nuestra aunque, de manera muy habitual, la empatía y pensar en el prójimo son cuestiones que brillan por su ausencia. 

A lo largo de mi experiencia como maestro de primaria, he ido viviendo como los centros educativos y los que allí compartimos vida con los alumnos hemos construido ecosistemas de vida en pro de la inclusión real. Me cuesta mucho asumir que un sector como el de la Cultura,  tan vinculado a la Educación y siempre pionero en cuestiones de integración y lucha por las desigualdades, le haya dado la espalda a alguien como Jorge. 

Escuela de Teatro del Teatro Arbolé, no solo habéis perdido la oportunidad de ver desarrollarse a un gran actor, habéis perdido la oportunidad de compartir y enriquecer vuestra experiencia vital con una persona tan increíble como lo es Jorge.
                                

*Ángel Miguel Cihuelo

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