Opinión | La ambición que Aragón debe tener y cómo transformar su economía
Cada cierto tiempo surge la oportunidad de transformar una economía. Y ha llegado el momento oportuno para Aragón. Los astros se han alineado.
Un Gobierno autonómico que ha puesto el punto de mira en la tecnología como instrumento estratégico de crecimiento. Que cree en su potencial transformador y que apuesta por ella con hechos y no solo con palabras. A eso tenemos que sumarle la llegada de grandes inversiones por parte de multinacionales que han sabido aprovechar las ventajas de nuestro territorio; ventajas ambientales, geográficas, sociales y políticas. Pero hay algo más importante. Por fin, en Aragón volvemos a tener ambición y ganas. Esa es la clave.
Ambición por convertirnos en un jugador de primera división en la liga de territorios tecnológicos y ganas porque lo que hasta ahora se hacía a la chita callando por fin se cuenta. Sirve de ejemplo y de motivación para todos.
Pocos sabían del potencial de Aragón en el ámbito tecnológico y The Wave lo mostró sin tapujos. Otro hito en el proceso de transformación en el que estamos inmersos, vendernos mejor y hacerlo “fuera”, sin complejos.
Ahora toca conseguir que todos nos involucremos. Hay que convencer a los jóvenes para que opten por desarrollar todo su potencial y su talento. Ese talento es la materia prima de la economía del futuro.
Los empresarios han de entender que los conceptos de competitividad, sostenibilidad y productividad se miden en términos de cambio y mejora provocada por la adopción de la tecnología. Los trabajadores deben pensar que la capacitación va a ser una gran inversión en sus vidas.
Lo tenemos que conseguir poco a poco, sin prisa pero sin pausa. Será un proceso largo, la tecnología tiene sus tiempos cuando se habla de su poder transformador, aun cuando pueda parecer que va todo demasiado rápido, pero Aragón ya tiene los mimbres y sobre todo la ambición, mucha ambición.
Aragón puede soñar y va camino de consolidarse como referente europeo. Créanme si les digo que tras más de veinticinco años vinculado a la innovación y a los negocios tecnológicos nunca habíamos tenido una oportunidad como esta. Y la estamos aprovechando, vaya que si la estamos aprovechando.