Opinión | Valentía por bandera: El reto de construir un futuro que nos lleve a lo desconocido
Aragón tiene un sueño. Y lo ha llamado DAT Alierta. Un parque tecnológico que aspira a convertirnos en la capital mundial de la tecnología. Una apuesta ambiciosa, como todas las grandes ideas que valen la pena. Un espacio que, si se hace bien, puede ser el motor que transforme nuestra región en un referente de innovación y talento. Pero entre ese sueño y la realidad operativa de 2029 hay un camino por recorrer, y es ahora cuando debemos dar el paso.
Cuando escuché el anuncio, no pude evitar pensar en lo que siempre digo: las ventanas de oportunidad no esperan. Si no las aprovechas, se cierran. Y este proyecto, que es una ventana gigantesca, nos obliga a ser valientes y audaces. Nos empuja a trabajar de manera incansable en estos cuatro años previos para que el DAT Alierta no sea solo un espacio de grandes infraestructuras, sino un ecosistema vivo que impulse el talento, la innovación y la inversión en todas sus dimensiones.
Es clave que la transformación digital (la de verdad, no la de una web y un ordenador) y la innovación que promete este parque permeen hasta el último rincón de nuestra economía. Porque el verdadero motor de Aragón no está sólo en las multinacionales que aterrizan con grandes anuncios. Está en nuestras pequeñas y medianas empresas, en esos negocios familiares que sostienen nuestras comunidades y en las startups que son las polinizadoras de ideas y soluciones. Ellas son las que transforman las promesas en realidad, las que convierten la innovación en empleo, en crecimiento y en futuro.
Nuestro reto es crear una simbiosis entre todos los actores. Las grandes empresas deben empapar a las pequeñas con capital, conexiones y colaboraciones reales. Las startups han de ser el puente entre las ideas más disruptivas y las necesidades cotidianas de las pymes. Y el Gobierno, junto a las instituciones, tiene el reto de apostar sin reservas por una coordinación que evite duplicidades y solapes, y que maximice el impacto de cada acción.
César Alierta, cuyo nombre lleva este parque, fue un visionario. Supo ver antes que muchos hacia dónde iba el mundo y trabajó para que España tuviera un papel protagonista en la transformación digital. Ahora nos toca a nosotros recoger ese testigo y apostar con la misma determinación. Porque esto va de confiar. De creer en nuestra tierra, en nuestra gente y en nuestro potencial para liderar el cambio.
Hasta que el DAT Alierta esté en funcionamiento, tenemos mucho por hacer. Hay que trabajar en atraer y convencer al talento, en generar confianza en nuestras empresas y en movilizar inversión que sea un camino de ida y vuelta, generando retornos que impulsen a toda la región. Este no es un proyecto que pueda esperar a 2029 para empezar a dar frutos; debemos comenzar hoy, ahora, con cada pequeña acción que nos acerque a ese sueño.
Y para lograrlo, hace falta que todos rememos en la misma dirección. Empresas, administraciones, sociedad civil. Si queremos que el DAT Alierta sea el referente que prometemos, no podemos esperar a ver qué tal va la cosa. Este es el momento de apostar, de creer y de trabajar juntos para construir un futuro que no solo nos ponga en el mapa, sino que nos sitúe en el centro de la innovación global.
Porque, al final, no es solo una cuestión de infraestructuras o nombres ilustres. Es una cuestión de voluntad, de visión y de trabajo compartido. Donde algunos ven un reto descomunal, otros vemos una oportunidad única. Y esa es la magia de los visionarios: construir caminos donde antes solo había límites. Esos caminos, si los recorremos juntos, son los que transformarán Aragón en un referente de futuro.
Porque el futuro no se espera. Se construye. Y aquí, en Aragón, estamos listos para ello.
Sergio Martinez Valtueña / CEO & Co-founder de Zebra Ventures