Los errores más frecuentes que todo ahorrador debe evitar al invertir

Expertos de Abante, entidad especializada en asesoría financiera,  hablan de por qué tener un plan es clave para evitar salirse del mercado en el peor momento

¿Cerramos ya el año y nos vamos? A poco más de un mes para despedir 2024, esta es la pregunta que muchos gestores de fondos, especialmente los que invierten en Estados Unidos, se están haciendo. A pesar de la volatilidad y del ruido de los mercados financieros en las últimas semanas, las bolsas están subiendo en el año, aunque hay grandes diferencias entre los mercados europeos y Wall Street, especialmente a raíz de la victoria de Donald Trump.

La brecha que hay ambos lados del Atlántico no se veía desde hace más de 30 años… ¿Es el momento de preocuparse? Los mercados ya habían interiorizado antes de las elecciones que ganaría el candidato republicano y están asumiendo que su presidencia podría ser inflacionista y que no va a ayudar a reducir el déficit fiscal en Estados Unidos. Como en todo, siempre hay ganadores y perdedores. La peor parte, por el momento, se la está llevando Europa. El mercado europeo se está resintiendo ante el temor de la imposición de nuevos aranceles por parte de Trump, mientras que los valores con más sesgo doméstico y las pequeñas compañías han salido reforzados.

Por su parte, los resultados empresariales de las compañías están siendo buenos y, de momento, la inflación sigue controlada (en la eurozona ha repuntado ligeramente en octubre, pero sigue en el objetivo del 2% del Banco Central Europeo). En este escenario, los bancos centrales han seguido recortando tipos hasta situarlos en el 4,5% en Estados Unidos y en el 3,25% en Europa, y se espera que esta senda continúe.  

El entorno de tipos bajos, el incremento de las tensiones geopolíticas y el ruido del mercado pueden provocar que muchos ahorradores e inversores se pregunten qué pueden hacer ahora con su dinero: ¿es el momento de hacer cambios y de tomar decisiones financieras? ¿En qué deberían fijarse? ¿Cuáles son los errores que deberíamos evitar?

Invertir puede parecer sencillo, pero en la práctica está lleno de matices que pueden marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso. Y el fracaso no tiene que ver tanto con que una inversión puntual esté yendo mal, sino con no poder desarrollar nuestro proyecto biográfico y todo los planes que nos habíamos marcado. Porque invertir es mucho más que dinero, números y rentabilidades; tiene mucho que ver con las emociones y la parte personal de cada uno de nosotros.

 

Abante, entidad independiente de asesoramiento financiero y gestión de activos, lleva más de dos décadas ayudando a las personas a relacionarse con su dinero y a tomar mejores decisiones financieras y de inversión, pero también vitales, personales y profesionales. Porque concebir lo primero sin tener en cuenta lo segundo es un gran error.

Aunque cada inversor es único, hay patrones comunes que se suelen repetir y que, según Álvaro Lana, director de Abante en Aragón, pueden comprometer los resultados si no se abordan desde el principio: “La clave para evitarlos está en tener una buena planificación financiera, pensar a largo plazo y, sobre todo, saber qué queremos conseguir con el dinero que estamos invirtiendo”.

TRAZAR UN PLAN Y TENER OBJETIVOS

El primer paso, antes de decidir dónde invertir, es hacerse preguntas fundamentales sobre nuestras metas y cómo el dinero puede ayudarnos a alcanzarlas. ¿Queremos garantizar la educación de nuestros hijos? ¿Nos podemos comprar una segunda vivienda sin poner en riesgo nuestra estabilidad financiera? ¿Cuándo queremos jubilarnos y con qué nivel de vida? ¿Está mi familia cubierta por si me pasa algo el día de mañana o sufro una enfermedad que me impida seguir trabajando? Estas cuestiones no solo nos ayudan a fijar objetivos claros, sino que también definen aspectos esenciales como el plazo de la inversión, el riesgo que podemos asumir y la rentabilidad necesaria para cumplir con nuestras metas.

Trazar un plan a largo plazo, proyectarlo y cuantificar qué coste tienen nuestros objetivos es una forma de ser conscientes de las consecuencias futuras de las decisiones de consumo, ahorro e inversión que estamos tomando en el presente. Y es una manera, también, de entender cómo ese dinero nos puede ayudar a vivir la vida que queremos tener y a cubrir esos objetivos a través de una estrategia de inversión adecuada y a la medida de lo que realmente necesitamos.

EMOCIONES Y CAÍDAS DEL MERCADO

¿Basta con definir nuestros objetivos y hacer un ejercicio de planificación financiera? Hay otro problema que afecta a muchos inversores y que forma parte de su ADN: la gestión emocional. Las caídas del mercado, la incertidumbre económica o las noticias del día a día pueden hacernos reaccionar de forma impulsiva, deshaciendo inversiones en momentos poco oportunos.

El psicólogo y premio Nobel de Economía Daniel Kahneman, que falleció en abril de este año, desarrolló el concepto de aversión el riesgo y cómo nuestros sesgos cognitivos condicionan las decisiones que tienen que ver con el dinero: los inversores tendemos a infravalorar las ganancias y a sobrevalorar las pérdidas, lo que hace que nos duela mucho más perder dinero de lo que nos alegra ganarlo.

“La emocionalidad es parte del día a día de los inversores, pero hay que evitar que condicione nuestras decisiones. Si nuestras circunstancias no han cambiado y no necesitamos el dinero en el corto plazo, es mejor mantenernos invertidos y recordar que las caídas son parte del ciclo natural del mercado”, explica Lana.

En esta línea, el director de Abante en Aragón también recuerda que es clave poner las fluctuaciones del mercado en perspectiva. “Es común asustarse ante una bajada puntual, pero las decisiones deben alinearse con nuestra estrategia a medio y largo plazo, no con los movimientos del mercado a corto plazo”, añade.

¿Tiene sentido salirse del mercado únicamente porque hay caídas si mi horizonte temporal es de 30 años y quiero mi inversión para cuando me jubile? Lógicamente, siempre hay que analizar la situación financiera y personal y ver si, por ejemplo, ha surgido una necesidad inmediata de liquidez y no se dispone de otra fuente de dinero.

Ponerse nervioso y vender únicamente por eso suele tener un coste para el bolsillo. De hecho, si miramos el comportamiento del S&P 500 de los últimos 20 años podemos ver cómo el inversor que se haya mantenido siempre invertido, a pesar de la volatilidad y las caídas, acumularía una rentabilidad del 9,8% en ese periodo, un porcentaje que se reduce al 6,1% para el inversor que se haya salido y se haya perdido los 10 mejores días del mercado, y se reduce hasta el 1,5% para quien no haya estado invertido los 30 mejores días.

¿Se puede acertar haciendo market timing? Un error muy habitual es pensar que si hemos acertado una vez siempre tendremos la misma suerte, pero la realidad es que nadie puede adivinar lo que va a hacer el mercado, y esto está muy relacionado con pensar que podemos gestionar nuestras inversiones sin contar con un asesor financiero. Además, reembolsar y volver a comprar, dependiendo del producto financiero, tiene impacto fiscal.

Invertir de la mano de un asesor financiero experto e independiente que nos acompañe, nos escuche, nos dedique tiempo y entienda nuestros objetivos y circunstancias personales es clave para tomar buenas decisiones y estar bien invertidos pase lo que pase en el mercado y sean cuáles sean nuestras circunstancias.

En este sentido, es importante recordar que nuestras vidas están cambiando constantemente y que nuestras inversiones deben ajustarse a esas nuevas realidades. Viviremos más años que las generaciones anteriores, lo que implica pensar en otros escenarios como una jubilación más prolongada, posibles necesidades por dependencia o el legado que queremos dejar a nuestras familias. Trazar un Plan de Futuro Completo es lo que nos va a permitir desarrollar nuestro proyecto biográfico y tener la estrategia de inversión que realmente necesitamos.

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