Antes se enterraba, ahora se aprovecha: el servicio que recicla 165.000 toneladas de basura en la provincia de Zaragoza

Hace dos años, en buena parte de la provincia de Zaragoza, la “basura normal” del contenedor verde tenía un destino tan simple como desolador: el vertedero. Iba directa a tierra, sin tratamiento, sin segunda vida y con una cuenta atrás encima: la legislación europea y española aprieta —y seguirá apretando— para que los municipios reciclen o reutilicen al menos el 50% de los residuos domésticos y comerciales, un umbral que no perdona improvisaciones.

Hoy, esa misma bolsa de residuos ya no termina necesariamente enterrada. El servicio Ecoprovincia, impulsado por la Diputación de Zaragoza (DPZ), cumple dos años con un dato que impresiona por volumen: más de 165.000 toneladas gestionadas desde su puesta en marcha en 265 municipios adheridos. El cambio no es un eslogan: es logística, infraestructuras y una nueva manera de entender lo que antes se llamaba “basura” y ahora se traduce, cada vez más, en recursos.

El giro empieza en los pueblos, con la misma recogida domiciliaria que ya funcionaba según el modelo de cada comarca. Pero la historia cambia en el siguiente capítulo: la llegada a las plantas de transferencia construidas por la DPZ. Allí, en puntos estratégicos de la provincia —Borja, Calatayud, Ejea, La Almunia, Quinto y Alagón (pendiente de ponerse en marcha)— los residuos se compactan para reducir volumen. Es el paso invisible que hace posible el siguiente: el viaje.

Desde esas instalaciones, la basura del contenedor verde se traslada en camiones estancos de 24 toneladas hasta el Centro de Tratamiento de Residuos Urbanos de Zaragoza (CTRUZ). Y es allí donde lo que antes era un final se convierte en un proceso: separación, recuperación de materiales aprovechables y valorización de parte de lo restante para generar biogás, compost o energía eléctrica.

El presidente de la DPZ, Juan Antonio Sánchez Quero, defiende que el servicio ha demostrado su eficacia y lo coloca como referencia: “En su primer aniversario ya dijimos que Ecoprovincia ha sido un éxito rotundo… y la prueba es que el nuevo plan de residuos del Gobierno de Aragón sigue el modelo y plantea hacer lo mismo en Huesca y Teruel”, señala.

La clave, además, no es solo ambiental. También es económica, especialmente para los municipios pequeños. La Diputación asume tanto la inversión inicial como el músculo financiero del sistema: 6 millones de euros en la construcción de plantas y un compromiso de 24 millones en 10 años para transporte y gestión (18 millones para traslados). A los ayuntamientos les queda pagar “solo” la diferencia entre la tasa de usar el CTRUZ y la que abonaban por enterrar residuos sin tratamiento.

Con ese mapa, el dato político aparece casi inevitable: si el modelo va a exportarse a Huesca y Teruel dentro del plan Girapec, con plantas intermedias en Barbastro, Fraga y Alcañiz y centros de tratamiento en los vertederos de Huesca capital y Teruel capital, la DPZ pide que el esfuerzo pionero no quede sin compensación. “La provincia de Zaragoza no puede quedar en desventaja… Resulta de justicia que el esfuerzo sea reconocido y compensado en igualdad de condiciones”, sostiene la moción aprobada por la institución.

Ecoprovincia nació con 245 ayuntamientos; hoy son 265. Solo cinco municipios siguen fuera. Pero el mensaje de fondo va más allá de una lista: el contenedor verde ya no es un simple trámite. En Zaragoza, al menos, se está convirtiendo en un termómetro real —no de sensaciones, sino de sistema— de cómo se gobierna el futuro desde lo cotidiano.

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