FeliCIDad en las aulas: una apuesta valiente por el bienestar emocional juvenil
En un contexto educativo cada vez más exigente, donde los adolescentes conviven con la presión académica, el uso prematuro de las redes sociales y una creciente falta de referentes emocionales, Centro de Estudios CID ha puesto en marcha el Proyecto FeliCIDad. Se trata de una iniciativa que se ha llevado a cabo a lo largo de todo el curso con motivo del 50 aniversario de CID.
El proyecto ha dado lugar a una serie de charlas y talleres gratuitos en diferentes centros públicos de Zaragoza para atender de forma directa y empática el bienestar psicológico de los jóvenes, así como el acompañamiento de sus familias por parte del equipo de CID, un centro de referencia para estudiar psicología en Zaragoza.
Las sesiones, dirigidas tanto al alumnado como a las AMPA, abordan temáticas de máxima actualidad como la gestión de la ansiedad, los riesgos de la pornografía, el autocontrol emocional, el consumo responsable, la autoestima o la prevención del acoso escolar. Desde CID defienden que estas intervenciones permiten crear espacios seguros de confianza mutua, donde los adolescentes pueden expresarse libremente y sin miedo al juicio.
El impacto del programa es ya perceptible en centros como el IES Valdespartera, donde su directora, Marta Lozano Ochoa, reconoce que nunca había visto tantos casos pidiendo orientación. Aunque los conflictos entre adolescentes siempre han existido, afirma que ahora traspasan a las redes sociales, lo que es mucho peor, porque se multiplican, se hacen públicos y se escapan del control del entorno educativo.
Aunque los adolescentes siempre han tenido que lidiar con los problemas típicos de esta fase de la vida, Lozano afirma contundentemente que ahora hay muchos más casos, además de que ahora se conocen más porque los cuentan. "Las comunicaciones entre ellos han cambiado mucho, más acoso y están habiendo muchos problemas", añade.
Para dar apoyo a los niños y niñas de los centros, Asunción Jiménez Val es la orientadora del IES Valdespartera, una sola persona desbordada para ayudar a casi 900 alumnos que tiene este centro. "Yo veo que la juventud sufre, pero no hay discordia, no son gente que se enfrenta directamente", apunta la orientadora.
Ambas profesionales del centro apuntan que ven un gran problema que viene de las familias, y es que los niños son cada vez más autoexigentes porque "hay mucha presión familiar con las notas", apunta la directora. Esto les genera mucho malestar a los alumnos y alumnas que, en la mayoría de los casos, no son capaces de gestionar solos.
MEDIDAS PARA AYUDAR A LOS JÓVENES
Desde el centro educativo, se han implementado medidas concretas para poder dar un apoyo extra a los alumnos y alumnas en temas de salud mental. Estas medidas son proyectos que el colegio elabora con la participación voluntaria del profesorado, muy implicado con la salud mental de sus alumnos y alumnas. Además cuentan también con la colaboración de empresas privadas como CID que prestan apoyo a los menores de forma gratuita con talleres sobre diferentes temas importantes.
Aun así, los recursos humanos son escasos. Con una sola orientadora general y otra académica para atender a más de 850 alumnos, la situación se vuelve insostenible. Lozano afirma que deberían poner una orientadora más en cada centro porque no dan a basto. Como solución parcial, han incorporado por iniciativa propia a una psicóloga de una asociación privada que acudirá una vez por semana para atender casos derivados para el próximo año.
La orientadora, por su parte, deja entrever la carga emocional que conlleva su labor. Asegura que no le importa trabajar más horas porque le dan pena los chicos y le da miedo lo que están viviendo. La frase refleja no solo la entrega del personal, sino también el nivel de preocupación.
CID, con su Proyecto FeliCIDad, responde precisamente a esta urgencia. No solo aporta contenidos y orientación profesional, sino que actúa como un catalizador de cambio al integrar a toda la comunidad educativa —alumnos, docentes y familias— en un proceso de reflexión, cuidado y fortalecimiento emocional.
Con más centros sumándose y nuevas formaciones previstas, esta iniciativa demuestra que la salud mental juvenil no puede ser un tema secundario. Porque educar, hoy más que nunca, también significa escuchar, sostener y construir puentes de confianza.