Cuando el móvil no funciona: la solución que plantea la DPH para mejorar la cobertura en el Alto Aragón

La idea es sencilla y, precisamente por eso, efectiva: subvencionar esas infraestructuras para que los ayuntamientos no tengan que asumir solos una inversión que, muchas veces, está fuera de su alcance.

En algunos pueblos del Alto Aragón, la cobertura no falla de vez en cuando: no llega nunca. Llamadas que se cortan, datos que no cargan y vecinos que, para enviar un mensaje, aún buscan el punto exacto donde aparece una raya de señal. Ese problema cotidiano —invisible en los mapas oficiales— es el que ha llevado a la Diputación Provincial de Huesca a dar un paso que, aunque no es de su competencia directa, sí pretende ser una palanca para desbloquear la situación.

La institución provincial ha puesto en marcha una nueva línea de trabajo destinada a construir o rehabilitar infraestructuras municipales capaces de albergar equipos y sistemas de telecomunicaciones. No se trata de instalar antenas sin más, sino de preparar el terreno para que las operadoras puedan hacerlo. Una estrategia pragmática: si el problema no se puede resolver desde la competencia, al menos se puede facilitar la solución.

Durante los últimos meses, el diputado de Nuevas Tecnologías, Carlos Sampériz, ha mantenido reuniones con ayuntamientos, técnicos, asociaciones y plataformas vecinales. Arguis, Biarge, Caldearenas o Bentué de Rasal son algunos de los núcleos donde la falta de cobertura se ha convertido en un obstáculo real para la vida diaria. “El objetivo es ayudar a los ayuntamientos a solventar los problemas de cobertura móvil o de internet que sufren los vecinos”, explica Sampériz, que subraya un matiz clave: la mediación del Ministerio es obligatoria.

La Diputación es consciente de sus límites. Las telecomunicaciones son competencia exclusiva del Estado y dependen, en última instancia, de operadores privados. Pero eso no ha frenado el movimiento. Junto a la empresa pública AST, la DPH ha comprobado que podía intervenir en un punto crítico del proceso: la infraestructura. En concreto, las llamadas casetas multipropósito municipales, espacios que ya se utilizan para la distribución de la televisión digital y que pueden hospedar también equipos de telefonía móvil y otros sistemas.

La idea es sencilla y, precisamente por eso, efectiva: subvencionar esas infraestructuras para que los ayuntamientos no tengan que asumir solos una inversión que, muchas veces, está fuera de su alcance. “No tenemos una varita mágica”, reconoce Sampériz, “pero estamos planteando soluciones reales dentro de las posibilidades y competencias de la Diputación”.

El proceso ya está en marcha. La DPH ha empezado a recibir las primeras memorias técnicas por parte de los consistorios interesados, que ahora deberán ser evaluadas por los servicios técnicos provinciales. Cada caso se analizará de forma individual, teniendo en cuenta la viabilidad, la necesidad y el impacto real sobre la población.

Aun así, desde la Diputación insisten en que el esfuerzo provincial necesita un aliado decisivo. Sampériz reclama más sensibilidad al Ministerio para la Transformación Digital, recordando que el Gobierno central dispone de planes anuales de extensión de la banda ancha que podrían corregir déficits históricos en varias zonas de la provincia.

Mientras tanto, en los pueblos donde la señal sigue siendo un lujo, cualquier avance cuenta. No es solo una cuestión tecnológica: es una condición básica para fijar población, atraer actividad y garantizar igualdad de oportunidades. Y en ese camino, la Diputación de Huesca ha decidido no quedarse al margen, aunque la cobertura, oficialmente, no sea cosa suya.

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