Escuelas Católicas: "Acompañamos a los centros educativos para implementar proyectos potentes”

José Ignacio Casajús, secretario autonómico de Escuelas Católicas Aragón, habla en HOY ARAGÓN de los retos a los que se enfrentan las escuelas católicas en la actualidad
Jose Ignacio Casajús, Secretario Autonómico de Escuelas Católicas de Aragón
Jose Ignacio Casajús, Secretario Autonómico de Escuelas Católicas de Aragón

Escuelas Católicas de Aragón (ECA) es la organización que aglutina los 90 centros católicos concertados de la comunidad bajo unas premisas claras: la defensa de la libertad de elección de la educación y la escuela como prolongación de la educación del hogar. José Ignacio Casajús, secretario autonómico de ECA, habla en HOY ARAGÓN sobre los valores diferenciales de estos centros y los retos a los que se enfrentan las escuelas católicas en la actualidad.

PREGUNTA ¿Cuál es el objetivo de la organización de Escuelas Católicas de Aragón?

RESPUESTA. Nuestro objetivo como organización es acompañar a los centros y titulares en la tarea educativa, ejercer una labor de vertebración, ya que nuestros centros pertenecen a multitud de instituciones y también hacemos una importante labor de representación institucional y formación a directivos y profesores.

Al final todo basado en nuestro buque insignia que es la libertad de elección de centro, porque entendemos que la escuela concertada es un beneficio para el conjunto del sistema educativo, ya que garantiza a las familias la libertad de elección, al haber más de un modelo educativo, y la garantía de la igualdad de oportunidades para todos los alumnos.

¿Cómo ha cambiado el modelo de Escuelas Católicas para adaptarse a las necesidades y demandas de las familias en la actualidad?

El modelo ha cambiado y debe cambiar porque los colegios son instituciones vivas, por lo tanto son un reflejo de la sociedad en la que viven en casa momento. La mayoría de nuestros centros son muy antiguos, pero la clave del éxito ha sido el saber adaptarse a los tiempos y a las sociedades cambiantes a lo largo de dos años e incluso de los siglos, manteniendo nuestra esencia, que son los valores cristianos.

Dentro de las demandas de las familias en la actualidad parece que hay una tendencia hacia estrechar la relación con el colegio y ser más partícipes de lo que pasa en las aulas, ¿cómo es la relación con las familias?

Es así y debe ser así. La educación es una labor compartida, ya que en los centros pasan la gran parte del día, por lo que cuanto más compartida sea la visión y el modelo educativo, mucho más fácil va a ser educar. Las familias están buscando también esa integración dentro de la vida escolar, y eso sí que es algo que se da muy claramente en los centros concertados.

Las familias ven en nuestros centros una prolongación de esa educación del hogar, ven un acompañamiento y lo que buscan es el sentirse acompañados en la labor de educación de sus hijos y esa es la clave de lo que ofrecen nuestros centros.

¿Cómo se vive el catolicismo actualmente en las Escuelas Católicas?

En la sociedad actual, los colegios concertados católicos son referentes de evangelización y de una visión del mundo nacida del mensaje cristiano. No son excluyentes, son centros abiertos a todo el mundo, creyentes y no creyentes o que procesen cualquier otra religión, por ello, esas familias están a gusto y se sienten respetadas, porque al final los valores cristianos son acogida de todos independientemente sus creencias.

¿Qué diferencias hay en la elección de este tipo de educación?

Nosotros lo que proponemos dentro de nuestro carácter propio, aunque luego cada centro tiene su especificidad, son centros donde ofrecemos una educación integral y vertical del alumno donde hay un ambiente cercano y las familias sienten que tienen cabida en la vida escolar. Yo creo que para nosotros es un valor diferencial ese acompañamiento y esa colaboración con las familias, además de proyectos educativos potentes.

¿Qué retos o desafíos presentan las Escuelas Católicas en la actualidad?

El reto es la evolución continua. La educación es un tren que viaja a mucha velocidad y está en continuo cambio, y nuestros centros deben dar respuesta a esos cambios educativos, no solo ya los normativos que ya vienen dados de serie, sino a los cambios sociales que se producen a nuestro alrededor, porque somos un reflejo de la sociedad en la que vivimos y eso se ve claramente en cada uno de los colegios.

¿Cómo valoráis los centros católicos de nuestra comunidad en relación al resto de centros de España?

Aragón tiene también una especificidad, con una peculiaridad geográfica también notable. Nos hace diferentes el hecho de que tanto estemos en entornos rurales como estemos en entornos urbanos tenemos una fuerte identificación con el entorno en el que estamos. Al final, los centros de Escuelas Católicas Aragón son colegios y son instituciones muy enraizadas en el entorno en el que se encuentran.

Comentarios