Cómo invertir tu dinero pensando también en los demás
La inversión solidaria trata de generar un impacto positivo donando parte de la comisión de gestión a proyectos sociales y medioambientales
Invertir pensando en los demás también es posible. Cada vez es más común que la inversión ya no se perciba únicamente como una herramienta para obtener rentabilidad, sino también para generar impacto positivo en el mundo. Es aquí donde entra en juego la inversión solidaria, una tendencia que gana protagonismo en el ecosistema financiero.
Su funcionamiento es muy sencillo. Al invertir en un fondo de inversión o en un plan de pensiones se paga una comisión a la entidad gestora para que lo gestione y trate de obtener la mejor rentabilidad en un determinado plazo. Hablamos de inversión solidaria cuando la gestora dona un porcentaje de esa comisión a proyectos sociales o medioambientales.
Esa aportación económica suele destinarse a apoyar iniciativas solidarias que pretenden, entre otros objetivos, ayudar a colectivos vulnerables o en riesgo de exclusión social, atención a pacientes de diferentes enfermedades o adicciones, la investigación médica o la protección del medio ambiente.
Entonces, ¿es lo mismo inversión solidaria e inversión sostenible? No, estas características son compatibles, pero no tienen por qué ir siempre unidas. La inversión sostenible incluye en la cartera de inversiones empresas y proyectos que siguen criterios ASG (ESG en sus siglas en inglés), es decir, ambientales, sociales y de buen gobierno corporativo.
Aunque son conceptos diferentes, la inversión solidaria puede apoyarse en productos financieros que siguen estrategias de inversión sostenible. Y no es de extrañar teniendo en cuenta que la inversión sostenible está cosechando buenos resultados e incluso superando inversiones similares que no sieguen estos criterios. De hecho, el crecimiento del Ibex ESG en 2024 superó el alcanzado por el Ibex 35.
Cuando la inversión es sostenible y solidaria a la vez, el impacto positivo es doble. Por un lado, se contribuye a consolidar un tejido de empresas responsables a nivel social, ambiental y de buen gobierno. Por otro, se colabora directamente con diferentes organizaciones a través de la donación de determinada cantidad económica. En ocasiones, incluso los propios inversores pueden decidir con sus votos qué proyectos solidarios apoyar.
La inversión solidaria va más allá de una tendencia, es una evolución lógica de la gestión del dinero en la era de la responsabilidad. Cada vez son más los ciudadanos que no quieren que su dinero trabaje a cualquier precio, sino que buscan contribuir, también desde sus decisiones financieras, a un mundo mejor.
CÓMO EMPEZAR A INVERTIR
Si estás pensando en empezar a invertir, es necesario que realices un test de idoneidad o test MiFID para conocer qué productos se adaptan mejor a tu situación personal, los objetivos y tus preferencias de sostenibilidad. Este cuestionario sirve para determinar tu perfil de riesgo.
Además, existen diferentes herramientas digitales como este simulador de inversión en fondos que te permiten estimar cómo podría evolucionar la inversión, adaptándola a tus metas y horizontes temporales.
A partir de ahora, con toda esta información, puedes plantearte incluir la inversión solidaria en tus próximas inversiones.