El gesto de 10 segundos que ahorra miles de limpiezas en Zaragoza
Cada mañana, Zaragoza amanece limpia. O casi. Porque, entre barridos, baldeos y recogidas, hay un residuo pequeño en tamaño pero enorme en impacto que se repite a diario en calles, aceras y zonas verdes: los excrementos caninos que no se recogen. Las cifras lo confirman. Cada año se retiran en la ciudad alrededor de 162.000 deposiciones de perro, lo que equivale a más de cinco toneladas de residuos. Un problema cotidiano que no tiene que ver solo con la limpieza, sino con hábitos cívicos.
Mantener la ciudad en condiciones óptimas tiene un coste elevado. El Ayuntamiento de Zaragoza destina más de 65 millones de euros anuales al servicio de limpieza urbana, gestionado por FCC Medioambiente. Dentro de ese engranaje trabajan equipos específicos encargados de eliminar heces y restos orgánicos, un proceso que no se limita a retirarlas del suelo: incluye limpieza a presión, productos desinfectantes y actuaciones repetidas para evitar malos olores y riesgos sanitarios. Un esfuerzo constante que, sin embargo, no basta si una parte de la ciudadanía no cumple su parte.
Con esa idea de corresponsabilidad nace la campaña municipal “Zaragoza cuenta contigo”, una iniciativa que apela a los pequeños gestos diarios como la forma más eficaz de cuidar el espacio común. Recoger las cacas del perro, limpiar los orines o no mirar hacia otro lado son acciones simples que multiplican su efecto cuando se hacen de manera colectiva.
Porque el problema va más allá de lo estético. Las heces caninas abandonadas pueden convertirse en un foco de contaminación ambiental y sanitaria. No solo afectan al suelo y a las aguas, sino también a otros animales. Durante los paseos, muchos perros —especialmente cachorros— olfatean e incluso ingieren excrementos ajenos. Un comportamiento que puede provocar desde intoxicaciones leves hasta la transmisión de bacterias, parásitos y enfermedades infecciosas. En algunos casos no hay síntomas visibles, pero el riesgo existe y los veterinarios recomiendan acudir a consulta si se detecta este hábito.
Además, la normativa es clara. No recoger los excrementos o no limpiar los orines no es una falta menor. La Ley de Bienestar Animal considera estas conductas infracciones leves y, en Zaragoza, pueden acarrear multas de hasta 750 euros, tanto por dejar las heces en la vía pública como por no diluir con agua y vinagre los orines de los perros. Una sanción pensada no solo para castigar, sino para disuadir y reforzar la convivencia.
La buena noticia es que cumplir es cada vez más sencillo. Más allá de las clásicas bolsas, existen recogedores con mango largo, palas plegables, dispensadores integrados e incluso pequeños aspiradores portátiles que evitan tocar el residuo o agacharse. Para los orines, basta una mezcla de agua y vinagre blanco transportada en botellas plegables diseñadas para el paseo diario.
Al final, la limpieza urbana no es solo una cuestión de presupuestos o de maquinaria. Es, sobre todo, una suma de decisiones individuales. Cuidar Zaragoza empieza por algo tan simple como mirar al suelo, recoger lo que toca y entender que la ciudad que pisamos cada día es responsabilidad de todos.

