Cobrar por tirar ropa usada: la nueva medida europea para incentivar el reciclaje textil
El consumo de la moda ha crecido de forma constante en los últimos años, impulsado por las redes sociales, la aparición de nuevas tendencias cada semana y el auge de la llamada “moda rápida”. Cada vez más personas compran ropa de manera frecuente por la necesidad de seguir estilos cambiantes y por el acceso inmediato a colecciones a bajo coste.
Sin embargo, este ritmo de consumo también ha generado un debate sobre su impacto medioambiental y la sostenibilidad del sector textil. El volumen de residuos textiles que desechamos al año en España supera el millón de toneladas.
Este dato equivale a unos 14 a 20 kilos de ropa utilizada por persona anualmente. Por lo tanto, las prendas de ropa se han convertido en uno de los grandes problemas ambientales asociados al consumo de moda.
Gran parte de la ropa termina en vertederos o es incinerada, debido a la corta vida útil de muchas prendas y al ritmo acelerado de producción. Además, solo una pequeña parte se recicla o se reutiliza, lo que incrementa la presión sobre los recursos naturales y evidencia la necesidad de avanzar hacia un modelo más sostenible en la industria textil.
El importe que recibirá el usuario depende de la calidad de la ropa
La Unión Europea conoce de primera mano este problema, por lo que ha decidido impulsar un proyecto que permitirá compensar económicamente a los ciudadanos que depositen su ropa usada en contenedores inteligentes capaces de clasificar automáticamente las prendas.
España no se quedará atrás y participará, gracias a la Universidad de A Coruña, en esta iniciativa europea, que combina innovación tecnológica, sostenibilidad y nuevos modelos de negocio vinculados a la economía circular.
El proyecto, llamado ‘TexMat’, está financiado por el programa Horizon Europe con una dotación de 6,25 millones de euros y se llevará a cabo hasta marzo de 2029. Los contenedores de esta iniciativa son la gran actualización, ya que determinarán en qué estado se encuentra la ropa depositada para usarla de segunda mano o si debe reciclarse.
Por el momento, el usuario que deposite sus prendas en estos contenedores recibirá un importe de dinero que todavía no se ha fijado públicamente. Lo que se conoce es que el beneficio económico dependerá de la calidad, la composición y estado del textil entregado.

