La reapertura de la colegiata de Santa María: un antes y un después para el turismo en Calatayud
Hace algo más de dos años que la colegiata de Santa María la Mayor, en Calatayud, abrió sus puertas tras más de una década cerrada por trabajos de restauración. Este hito ha marcado un antes y un después en la repercusión turística de la ciudad. Tanto es así que, según los datos facilitados desde la oficina de turismo, las visitas han aumentado en un 20% desde entonces.
Además de aragoneses, la mayoría de visitantes provienen de Madrid, Comunidad Valenciana, Cataluña y País Vasco. En cuanto a los turistas internacionales, se dejan ver por Calatayud franceses, británicos o portugueses. "Se está notando un crecimiento positivo en los últimos años", asegura Yolanda Roy, guía oficial del Ayuntamiento de Calatayud.
Un balance que respaldan los datos. Desde la reapertura de la colegiata de Santa María, hace dos años, el templo recibe más de 800 visitas mensuales y en la pasada Semana Santa, más de mil personas pasaron por la ofician de turismo. En 2023, más de 22.600 personas demandaron información y 3.379 participaron en las visitas guiadas de la oficina de turismo.
En cuanto al perfil del turista, según explica Roy, buena parte de los visitantes llega hasta Calatayud motivada por el turismo de balneario. Y es que la comarca se encuentran los principales centros de aguas termales de Aragón. Por otro lado, también se interesa por la zona el público familiar, con el Monasterio de Piedra como principal atractivo.
ATRACTIVO PATRIMONIAL Y NATURAL
La colegiata de Santa María no es el único reclamo turístico de Calatayud. Otros atractivos patrimoniales son la arquitectura mudéjar, la judería o el castillo del Ayud. Además, el turismo de naturaleza atrae a muchos visitantes hasta la ciudad y su entorno. En este ámbito, destaca la Sierra de Armantes o la de Vicor.
Por supuesto, la gastronomía y el enoturismo juegan un papel importante a la hora de atraer al turismo a Calatayud. "Hemos experimentado un incremento del interés en este sentido y cada vez se reciben más preguntas sobre dónde comer, por ejemplo", indica Roy. La vega fértil del Jalón es también cada vez más un reclamo. "Nos preguntan dónde comprar fruta típica de Calatayud, como la cereza, el melocotón o la manzana reineta", explican desde la oficina de Turismo.
La temporada alta de ocupación en los hoteles de Calatayud es, especialmente, los meses de septiembre y octubre, frente a enero y febrero, que son los más tranquilos. El Hotel Globales abrió hace tres años y es el de mayor capacidad de la ciudad. Cuenta con 72 habitaciones y quienes se alojan en él llegan hasta Calatayud o bien por motivos laborales, entre semana, o por turismo, los fines de semana.
"Los eventos deportivos, de baloncesto o golf, también mueven a muchas personas", explica Almudena Nadón, directora del Hotel Globales. Además, destaca el turismo cultural y el de congresos. "Además de las habitaciones, disponemos de salas para reuniones e incluso una discoteca, que se puede emplear después de las comidas o cenas", añade.
Dentro del espacio del hotel llama la atención una pequeña construcción, de estética neoclásica. Contrasta con el gran edificio de habitaciones que se construyó hace unos años justo al lado. Se trata del chalet de los Sánchez, donde también hay unas pocas habitaciones decoradas en concordancia con la época de este inmueble. "Se dice que fue un regalo de pedida de mano y que la mujer, por supuesto, aceptó", explica Nadón. En el chalet se organizan también eventos de empresa o pequeñas celebraciones familiares y también funciona como restaurante.

