Anabel Alonso, en Zaragoza con 'La Mujer Rota': "Este personaje me permite mostrar que puedo hacer algo más que comedia"

La actriz protagonizará a Murielle este viernes y sábado en el Teatro de las Esquinas
Anabel Alonso en 'La mujer rota'. / Teatro de las Esquinas
Anabel Alonso en 'La mujer rota'. / Teatro de las Esquinas

La actriz Anabel Alonso (Vizcaya, 1964) protagoniza 'La Mujer Rota', la versión teatral del texto de Simone de Beauvoir, que llega este fin de semana al Teatro de las Esquinas en Zaragoza. Bajo la dirección de Heidi Steinhardt, la obra presenta un monólogo intenso que explora la soledad, el fracaso y la búsqueda de sentido de Murielle, la protagonista de esta historia. 

Las funciones serán el viernes 20 y el sábado 21 de febrero de 2026, a las 20.00 horas, con una duración aproximada de 80 minutos. Las entradas están disponibles por 25€ anticipada, 27€ el día de la función, y 23€ para grupos de más de 15 personas

PREGUNTA. A lo largo de su carrera, el público la ha visto principalmente en comedia. Ahora interpreta a Murielle, un personaje intenso y dramático. ¿Cómo ha sido dar este giro a un terreno tan diferente?

RESPUESTA. La verdad es que lo necesitaba, me apetecía mucho. Ya llevo, afortunadamente, 40 años de carrera y casi todo mi trabajo ha sido comedia, tanto en la tele, como en teatro, como en cine. Y ahora me apetecía dar este giro, permitirme este pequeño lujo, permitirme a mí misma y al público ver que puedo tocar más teclas del piano. Este personaje me permite mostrar que puedo hacer algo más que comedia. Así que para mí ha sido un regalo. Un regalo que me he hecho también porque, como soy productora, me he hecho este regalo y, afortunadamente, la acogida que está teniendo el espectáculo es inmejorable. De la reacción del público, las críticas… porque claro, una puede arriesgar, te puede salir bien, te puede salir mal. Pero en este caso estoy muy satisfecha.

¿Siente que este papel pueda marcar un antes y un después en su trayectoria?

No sé que decir, la verdad. Evidentemente, gente del medio verá que tengo también otros registros. Mucha gente se sorprende, cosa que tampoco me extraña porque nunca me habían visto o no había tenido la oportunidad de demostrar este registro. No sé si habrá un 'después'. Por lo menos espero que haya un después un poco más variado, pero tampoco quiero poner expectativas más allá de lo que pasa ahora. Si pasan cosas, pues guay y si no, tampoco me ha ido mal.

Murielle, el personaje que interpreta, atraviesa emociones muy fuertes como son la soledad, el fracaso y la desesperanza. ¿Cómo se preparó para meterse en su piel?

Intentando entender y comprender qué es lo que les lleva a estar como están y hacer lo que hacen. El texto, en ese sentido, es complicado porque va y viene, te da la información un poco en desorden, porque realmente representa el caos que tiene Murielle en su cabeza durante una noche de insomnio. Por eso es la primera vez que se pone en pie, porque es un texto escrito para ser leído. La forma en que lo escribió Simone de Beauvoir me da muchas pistas de ese caos, de ese desbarajuste, de ese desquicie que tiene esta mujer.

Partiendo de una mujer desquiciada, ya sabes que todas las emociones van a ser extremas y va a pasar de una cosa a otra sin medias tintas. Eso te da muchísimas pistas. Luego, indudablemente, ciertos personajes con la edad los entiendes mejor. Cuando has tenido rupturas, abandonos, relaciones fallidas, muertes, pérdidas… todo en tu vida es un bagaje que luego puedes llevar a esos personajes que han pasado por esas vicisitudes. Indudablemente, a esta mujer no le dejan ver a su hijo. Como tengo un hijo, entiendo más profundamente lo que puede sentir. Eso no quiere decir que al no tenerlo lo sintiera menos, igual lo podría representar igual, pero la comprendería menos. Eso sí que es cierto.

¿Hay algo de comedia en la obra?

Bueno, no sé si tanto como comedia, tiene cierto humor negro, que creo que es lo que la mantiene viva y hace que no se tire por la ventana.

"Desde que pongo el pie en escena ya estoy con la energía a tope"

Interpretar un monólogo de 80 minutos exige mucha concentración. ¿Cómo mantiene la energía y la intensidad en escena?

Antes de salir a escena hago estiramientos, como un futbolista, porque desde que pongo el pie en escena ya estoy con la energía a tope, y tiene que estar así durante los 80 minutos. El trabajo de los ensayos ha sido tan exhaustivo. Heidi me ha dirigido también en ese sentido, no solo el montaje en sí, sino a nivel emocional. Realmente lo voy transitando. Es duro, porque es muy duro, pero con cierta facilidad. Una cosa me va llevando a otra hasta acabar en la ruptura. 

¿Qué espera que los espectadores se lleven tras ver la obra?

Lo primero que espero es que hayan disfrutado del espectáculo, que el hecho teatral les haya gustado. Y después, que este texto les haga reflexionar un poquito, porque plantea preguntas, pero no respuestas. Espero que luego, si se van a tomar un café o una caña, hablen de la función, de lo que piensan de Murielle, de sus quejas o lamentos, si tienen razón o no, si hubieran hecho lo que hace ella, si es justo o injusto… que les haga dialogar sobre la situación de esta mujer y ciertas cosas que nos siguen atañendo a todos.

¿Qué significa para usted representar 'La Mujer Rota' en Zaragoza? ¿Tiene algún recuerdo especial de la ciudad o del público aragonés?

A mí Zaragoza siempre me encanta porque es una de las ciudades a las que más cariño le tengo. La primera obra que hice cuando fue 'Maribel y la extraña familia', en el Principal, en 1989. Y es la única vez que hice esa tradición de Nochevieja, el 31 de diciembre del 1989 al 1990, que además coincidió con el cumpleaños de Aurora Redondo, que estaba actuando también. Para mí es una cosa muy especial.

¿Cuáles son sus planes y proyectos de cara al futuro?

Todo este año voy a seguir de gira con el espectáculo. Indudablemente, seguiré pensando en futuros proyectos teatrales, pero como ahora me tiene tan absorbida, están todavía muy en el horizonte. Luego, hay cosas por ahí de tele, pero hasta que no cuajen, mejor no hablar. Las que no dependen de mí, prefiero no decir nada porque nunca se sabe. Y luego, cuestiones teatrales, a partir del año que viene… todavía está muy verde el asunto.

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