La casa más espectacular de Zaragoza sobrevivió a incendios, abandono y vandalismo: la historia de Casa Solans

De villa familiar a Bien de Interés Cultural: el renacer de la “casa de los azulejos” tras décadas de abandono
casa-solans-zaragoza-historia
La casa más espectacular de Zaragoza sobrevivió a incendios, abandono y vandalismo: la historia de Casa Solans / Vía Zaragozala

En la margen izquierda del Ebro se levanta uno de los edificios más bonitos y enigmáticos de Zaragoza: la Casa Solans, también conocida como la “casa de los azulejos”. Su historia es la de una joya modernista que cayó en el abandono y finalmente resucitó como Bien de Interés Cultural.

Los orígenes: una casa para impresionar

La Casa Solans fue levantada entre 1918 y 1921 por el arquitecto zaragozano Miguel Ángel Navarro Pérez. El encargo partió de Juan Solans Solans, industrial propietario de la harinera “La Nueva Harinera”, que quería transformar una antigua torre familiar en una prestigiosa residencia.

El proyecto empezó como una simple reforma y la ampliación de una torre, pero acabó convirtiéndose en mucho más: un palacete modernista con influencias historicistas que mezclaba ladrillo, azulejo, hierro, piedra artificial y artesonados de madera muy trabajados. La fachada oeste se decoró con vistosos paneles de azulejos que mostraban los signos del zodiaco –Aries, Cáncer, Libra y Capricornio–, símbolos del inicio de cada estación. Todo estaba diseñado para causar admiración entre los vecinos y visitantes.

Sin embargo, la suerte no acompañó a la obra. Durante la construcción, la casa sufrió un incendio y su propietario, Juan Solans, murió antes de poder vivir en ella. Finalmente fue su viuda quien ocupó la vivienda hasta mediados de los años sesenta.

Abandono y riesgo de desaparición

Con su fallecimiento, la propiedad pasó por varias manos privadas. En los años setenta la compró una inmobiliaria y, al quedar sin uso, comenzó una etapa de abandono. En los ochenta y noventa la casa sufrió robos, destrozos e incluso llegó a estar amenazada de derribo. Lo que había nacido como un símbolo de modernidad se transformó en una ruina a ojos de la ciudad.

El rumbo cambió en 1995, cuando el Ayuntamiento de Zaragoza adquirió el edificio para salvarlo de la desaparición. Desde entonces se inició un largo proceso de restauración con el objetivo de devolverle su antigua imagen.

Restauración y renacer

Entre 2005 y 2006 se realizaron las obras de rehabilitación, con una inversión cercana al millón de euros. Se recuperaron mosaicos, azulejos policromos, techos de madera y artesonados, además de reforzar la estructura. Tres años antes, en 2002, la Casa Solans había sido declarada Bien de Interés Cultural (BIC), lo que garantizó su conservación como monumento.

Una vez restaurada, el edificio vivió una nueva etapa. Entre 2006 y 2015 fue la sede del Secretariado de Naciones Unidas para el Agua (UN-Water), y más tarde pasó a acoger oficinas municipales como la de Relaciones Internacionales y de Cooperación al Desarrollo, además de convertirse en sede de Ebrópolis.

Visitas: precios y ubicación

Actualmente, la Casa Solans puede visitarse mediante entradas muy asequibles. La entrada general son 2 € y la entrada reducida 1,5 €. Además, los mayores de 65, desempleados y otros colectivos entran gratuitamente.

Se encuentra en Avenida Cataluña, 60 (Zaragoza) y el tiempo estimado de visita va entre los 30 y 45 minutos.

Comentarios